lunes, 30 de marzo de 2009

De "Retornos de lo vivo lejano" (1948-1952).

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               Retornos del amor en las arenas
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    Esta mañana, amor, tenemos veinte años.
Van voluntariamente lentas, entrelazándose
nuestras sombras descalzas camino de los huertos
que enfrentan los azules del mar con sus verdores.
Tú todavía eres casi la aparecida,
la llegada una tarde sin luz entre dos luces,
cuando el joven sin rumbo de la ciudad prolonga,
pensativo, a sabiendas el regreso a su casa.
Tú todavía eres aquella que a mi lado
vas buscando el declive secreto de las dunas,
la ladera recóndita de la arena, el oculto
cañaveral que pone
cortinas a los ojos marineros del viento.


    Allí estás, allí estoy contra ti, comprobando
la alta temperatura de las olas felices,
el corazón del mar, ciegamente ascendido,
muriéndose en pedazos de dulce sal y espumas.
Todo nos mira alegre, después, por las orillas.
Los castillos caídos sus almenas levantan.
Las algas nos ofrecen coronas y las velas,
tendido el vuelo, quieren cantar sobre las torres.


    Esta mañana, amor, tenemos veinte años.





 
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rafael alberti




viernes, 27 de marzo de 2009

En un viejo país ineficiente y no necesariamente entre dos guerras...



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DE VITA BEATA
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(De Poemas póstumos, 1968)
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En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

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jaime gil de biedma

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lunes, 16 de marzo de 2009

Novalis, otro sueño


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      Himnos a la noche


      II

¿Ha de volver siempre la mañana? ¿No tendrá nunca fin el
poder de la tierra? Siniestra agitación devora el vuelo
celestial de la noche que se acerca. ¿No va a arder para
siempre la ofrenda secreta del amor? Los días de la luz
están contados; pero fuera del tiempo y del espacio está el
imperio de la noche. El sueño dura eternamente. Sagrado
sueño — no escatimes la felicidad a los que en esta jornada
terrena se consagran a la noche. Sólo los insensatos te
ignoran y no conocen otro sueño que el de la sombra que
tú, compasiva, arrojas sobre nosotros en el crepúsculo de la
noche verdadera. Ellos no te sienten en el dorado mosto de
las uvas — ni en el aceite milagroso del almendro, ni en la
parda savia de la amapola. No saben que eres tú la que
envuelve los pechos de la tierna muchacha y convierte su
regazo en un edén — no sospechan siquiera que tú, desde
antiguas historias, sales a nuestro encuentro abriéndonos las
puertas del cielo, trayendo la llave de las moradas de los
bienaventurados, silenciosa mensajera de infinitos misterios.





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Traducción de Rodolfo Hässlern ‘Poesías completas’.
DVDPublicado en ‘Poesías completas’. DVD Ediciones,
Barcelona 2000 Ediciones, Barcelona 2000..



jueves, 12 de marzo de 2009

"En el invierno, iremos en un pequeño vagón rosa..."

Desde nuestro nacimiento hasta el momento de la muerte, nunca dejamos de soñar. Puede decirse en cierto modo que no hay nada más común. Pero ¿qué podemos decir a fin de cuentas del sueño? ¿Qué podemos hacer con él? Tal es la pregunta y la paradoja que se plantean de continuo: la experiencia del sueño es universal, pertenece a todos los tiempos, a todos los países y a todas las sociedades; es común a todas las razas. Pero en cada caso concreto su singularidad es tal que se vuelve incomunicable: el sueño es una aventura que el sujeto ha vivido solo y de la que únicamente él puede acordarse; mundo estanco, impermeable, que excluye la mínima verificación. Tan pronto como el sueño quiere responder a condiciones de objetividad, o nosotros las buscamos en él, el sueño se enturbia, se oculta y termina por olvidarse. Los elementos que lo componen son extraños e imprevisibles; tienen para nosotros un carácter único. Heráclito pudo decir con razón que "despiertos, los hombres sólo puede compartir la experiencia de un mundo mientras que en el reino del sueño cada uno se inscribe en el ámbito de su propia singularidad". Tal es la paradoja que se plantea: a pesar de la universalidad de la experiencia onírica, que debería permitir comunicación y confrontación, no es posible elaborar ni estructurar ningún código, ningún tipo de lenguaje que denote sus claves de manera sistemática, universal y fiable. Y así nos topamos con "el absurdo" de que el sueño "cuenta" (sin hablar del aburrimiento que nuestra narración provoca en un eventual oyente). Hegel define la borrasca onírica como un conocimiento concreto y no trabado, mientras que un objeto sólo puede ser analizado y entrar a formar parte de una dialéctica racional cuando se integra definitivamente en una totalidad -sensible y conceptual- de elementos distintos y articulados: como la locura, el sueño es considerado erróneo por cuanto es parcial.

No es de extrañar por ello que la relación que se establece entre sueño y conciencia perceptiva sólo se concrete , y quede así para siempre, en un ligero e imperceptible roce, pues los estados oníricos son absolutamente huidizos e inaprehensibles; y ello es tanto más cierto cuanto que de la fracción más extensa de los sueños apenas queda un humus de incoherencia e ininteligibilidad.

Hoy día, y a pesar de las investigaciones emprendidas en fisiología y biología, no hemos hecho avances significativos sobre las "claves de los sueños" en relación a los tiempos inmemoriables, podemos decir que "el acto de soñar es, en relación al sueño, lo que la óxido-reducción, fenómeno esencial y conformador de la vida, es respecto a la respiración; pero también, y por analogía, parece ser que los neurofisiólogos sólo están en condiciones de describir mecanismos de acompañamiento. Que el perfecto conocimiento de los mecanismos del acto fisiológico de dormir permita la aproximación a aquellos otros que sobreentienden el sueño no implica necesariamente la descripción y el conocimiento de un estado concreto, en algunos de cuyos secretos sólo el análisis ha podido penetrar hasta ahora.



El Sueño y los Sueños

jean-noël von der weid


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Cita: ARTHUR RIMBAUD

    Un sueño para el invierno

En el invierno, iremos en un pequeño vagón rosa
con cojines azules.
Estaremos bien. Un nido de besos locos reposa
en cada rincón mullido.
Tú cerrarás los ojos para no ver, tras el cristal,
gesticular a las sombras de la tarde,
esas monstruosidades malignas, populacho
de demonios negros y de lobos negros.
Entonces sentirás la mejilla arañada...
Un pequeño beso, como una araña loca,
te correrá por el cuello.
Y tú me dirás: "¡Búscala!", inclinando la cabeza,
y nos tomaremos tiempo para encontrar a esa bestia
que es muy viajera.





miércoles, 11 de marzo de 2009

El 11 de marzo de 2004 es una pregunta:



¿ Q U I É N ?



El porqué ya lo sabemos, y mientras no haya una respuesta para esta única pregunta todo lo demás será mentira. La mentira más abyecta en que una sociedad puede vivir.



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lunes, 9 de marzo de 2009

Otra pincelada de Walser...


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Considerando la tierra, el aire y el cielo, se apoderó de mí la idea melancólica, irresistible, que me obligó a decirme que entre cielo y tierra yo era un pobre prisionero, que todos nosotros estábamos lamentablemente encerrados ahí, que para nadie existía un camino que condujese al otro mundo, solamente ese camino único que nos lleva a descender al agujero sombrío, en el suelo, en la tumba. ¿He cogido flores para depositarlas sobre mi desgracia?, me pregunté, y el ramo cayó de mi mano. Me había levantado para volver a casa, pues ya era tarde y todo estaba oscuro.
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(De El Paseo, 1917)


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Se ha terminado el paseo. Para Robert Walser "todo está oscuro" porque su pensamiento se ha ensombrecido con esta última reflexión, y porque, además, es de noche. No he podido resistirme a la traducción ya que me ha parecido brillante este final.

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