martes, 17 de noviembre de 2009

Una prosa brillante

.
[...]
.
Pero cuando yo tenía diez y siete años no veía las cosas como ahora; así es que aquella tarde, para saciar el ansia poética que siguió a mis ataques de nervios, busqué un autor de los que más me conmovieran, de los que mejor me hablasen de las cosas de más adentro. Llegué a mi cuarto. Sobre la mesa de noche se destacó, como imponiéndose a mi atención y a mi voluntad, el volumen lindo, pequeño, que parecía un extracto de ideas y emociones, el libro familiar de aquella temporada: Leopardi. No dudé. La acción siguió al impulso: tomé el libro. Como con una presa, huí a lo más escondido de la huerta, a una gruta artificial, fresca, nemorosa, hecha por nosotros mismos con laurel en un socavón de una muralla antigua. ¿Por qué más que nunca entonces necesitaba mi alma al poeta triste? ¿No estaba yo alegre, no creía firmemente en tales instantes en las armonías del mundo? Por lo mismo, por la comezón irresistible del contraste, por la curiosidad peligrosa de ponerme a prueba, quería leer aquello. Además, disparatadamente, como si el libro no fuera cosa muerta, constante por su misma inercia en el dolor de que hablaba, yo iba a leer con la esperanza absurda... de influir en Leopardi aquella tarde en vez de dejarme entristecer por él. ¡Era tanta mi alegría íntima, tan sólidos creía yo los cimientos de mi dulce optimismo! –A ver quién vence a quién: a ver si él me comunica, como siempre, su congoja, o si yo infiltro en estas hojas frías el espíritu de amor y fe que me inunda. «Consolemos al triste.» Del absurdo nunca pudo salir nada bueno–. Por casualidad, lo primero con que tropezaron mis ojos fue con El sábado de la aldea, que es uno de los más sublimes cantos a la esperanza, pero a la esperanza sola, que ha inspirado a ser humano la decepción eterna. Aquella impresión agridulce aún no enfrió mi celo de catequista. En seguida llegué, a saltos, a la famosa poesía en que Leopardi habla del renacimiento de la ilusión...
.
.Meco ritorna a vivere
la piaggia, il bosco, il monte;
parla il mio core il fonte,
meco favella il mar...




..

.
(Alas 'Clarín', Leopoldo - Cuesta Abajo.pdf )
..: 3/6/2009 10:50:27 AM - Literatura: espanyola - Tamaño: 711.54Kbytes
...

9 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

..."el renacimiento de la ilusión",,,que todos necesitamos cada día para seguir vivos...

Que hermosa prosa, Mertxe.

Con un abrazo.

Glo dijo...

Leopardi, Unamuno... Los románticos trágicos que "mantuvieron la mirada de la esfinge"... Pero, como bien nos cuenta Alás-Clarín, el "disfrute" de la tragedia es cosa de la juventud... hasta que nos descubrimos actores de la nuestra propia.

Un abrazo.

Mertxe dijo...

Estos meses me ha dado por 'retrasar' la mirada. Me gusta volverme a los viejos escritores, me 'apacientan', me relajan; no sabría decir por qué; supongo que es una fase, como las de la luna...

Un abrazo para los dos.

hestia dijo...

entro a verte. te veo en los textos que nos ofreces.gracias, un abrazo

Bel M. dijo...

Estoy convencida de que fue uno de los genios sin el reconocimiento internacional que hubiera merecido. Su Regenta está a la altura, si no las supera, de Ana Karenina, Mme. Bovary...
Un abrazo enorme, Mertxe.

Nómada planetario dijo...

Paso apenas de puntillas, la verdad es que con 17 años la mirada solemos tenerla un tanto convulsa sobre los sentimientos.
Un abrazo de noche fresquita.

Mertxe dijo...

El gran Clarín... Con la Regenta lo inauguré y no olvidaré la impresión que me causaron sus análisis de los protagonistas, el certero 'diagnóstico' de Doña Ana, esa atmósfera oscura de toda la novela, asfixiante en algunos momentos.

Buenos días a los dos.

marisa dijo...

Yo también vuelvo cada vez más la vista a trás.Su único hijo, me dejó impactada y sus cuentos cortos son pequeñas joyas de nuestra literatura...besos enormes

Mertxe dijo...

¡Hola, Marisita!