martes, 27 de octubre de 2009

Con mi entrañable Neruda





A la isla de Pascua y las presencias
salgo, saciado de puertas y de calles,
a buscar algo que allí no perdí.
El mes de enero, seco,
se parece a una espiga:
cuelga de Chile su luz amarilla
hasta que el mar lo borra
y yo salgo otra vez, a regresar.

Estatuas que la noche construyó
y desgranó en un círculo cerrado
para que no las viera sino el mar.

(Viajé a recuperarlas, a erigirlas
en mi domicilio desaparecido.)

Y aquí rodeado de presencias grises,
de blancura espacial, de movimiento
azul, agua marina, nubes, piedra,
recomienzo las vidas de mi vida.




9 comentarios:

marisa dijo...

"Y yo salgo otra vez, a regresar..."Ay! Neruda y tú¿qué más puedo pedir en esta media tarde luminosa de octubre? Un abrazo enorme

Nómada planetario dijo...

La idea del ciclo existencial, expresada como solo sabía hacerlo el maestro Neruda.
Un abrazo para empezar de nuevo.

Mertxe dijo...

Neruda es mi paleopoeta. Bueno, a decir verdad está entre más de uno, cómo no, eran tantos a descubrir, tantos a alumbrarnos el primer camino...

Gracias, majos, por vuestra visita.

Glo dijo...

He propuesto a mi amigo Mario, chileno también, ilustrar sus poemas, aunque siento que me falta la experiencia del poderoso paisaje americano.

No puedo solventar eso a corto plazo, pero me consuelo porque en el poema que nos has propuesto creo reconocerme a mí mismo ante mi historia y mi paisaje, de manera que, aunque esas circunstancias no sean las mismas, sí parece serlo la emoción.

Un abrazo.

Mertxe dijo...

Hola, Glocitxu, me alegra saber que quieres propagarte, sé que lo harías exitosamente, por eso esperaré a que tu proyecto se haga realidad.

Vengo de pasear por mis paisajes de ahora, pero sin perder detalle de los otros, los que enmarcaron las anteriores vidas de mi vida.

Abracitos, amigo mío.

El Aviador Capotado dijo...

Llamadas Telefónicas. (Roberto Bolaño)

Un poeta lo puede soportar todo. Lo que equivale a decir que un hombre lo puede soportar todo. Pero no es verdad: son pocas las cosas que un hombre puede soportar. Soportar la verdad. Un poeta, en cambio, lo puede soportar todo. Con esta convicción crecimos. El primer enenciado es cierto, pero conduce a la ruina, a la locura, a la muerte.

Un beso

Mertxe dijo...

Un beso, poeta.

María Socorro Luis dijo...

Neruda y las vacaciones de verano...
Y la boina gris y el llorar por nada...
Y el regalo de un libro de tapas rojas...

Qué lejísimo...

Besos y cielo azul donostiarra.

Mertxe dijo...

Musuak...