lunes, 14 de septiembre de 2009

Con su ausencia a mi lado



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El otoño va llegando al Maresme. Muy poco a poco. Pero está muycerca, y es en días como éste que ya no cabe engañarse. No hace frío, todavía viajan por el aire algunos ardores del verano; son puntuales reminiscencias del nuevo sol que era (con Salinas en la cabeza desde que he despertado) y que llevarían fácilmente a creer, si no fuera por lo que va denotando el paisaje, en una prolongación de agosto. He salido muy temprano hacia el espigón, mi paseo favorito, hoy casi despoblado. Hoy más hermoso que nunca porque se oía el parloteo de las olas y era un espectáculo ver a las gaviotas, nerviosas, hambrientas, volando en círculos sobre la playa. Estos días procuro no olvidarme de la cámara, así voy registrado las mutaciones en la piel del paisaje, que a veces son leves cambios, y otras veces, rotundas, innegables transformaciones. Todo me lo llevo en esa latita que luego vacío en el ordenador. Tres figuras por delante y otras tantas por detrás, y sobre mi cabeza un cielo turbulento preñado de nubes gordas y sucias que el alto viento desgarraba a placer. Va a llover, me ha dicho mi infalible olfato cantábrico tantas veces burlado por un socarrón Mediterráneo que se las sabe todas. He mirado con disimulo a la señora que estaba a mi altura en ese momento. No parecía peocupada, y eso que la mujer iba con bastón y ya tenía su añitos. Adelante, que no se diga. Adelante, adelante, hasta el banco que cierra el paseo, en donde me he sentado unos momentos a escuchar la cháchara de las olas, que tampoco parecían preocupadas por la movida de las alturas. Ha pasado la bandada de gaviotas chillando, desesperadas. Eran las diez y seguramente continuaban en ayunas. Pero después se ha hecho un silencio sólo traspasado por el ruido del mar. Qué paz. Qué bienestar. Mi infalible olfato ha vuelto a la carga. Mertxe, levántate y anda, me ha aconsejado. Cuando ya estaba hacia la mitad del espigón, se ha hecho prácticamente de noche y el aire traía una multitud de gotas de lluvia. Mertxe, corre a todo correr, me ha gritado el olfato. Y he corrido. Hemos corrido la maratón. Las tres figuras que iban delante: dos señoras mayores, la del bastón y otra que debiera haberlo tenido, y una chica en bermudas. Las tres que iban detrás: un matrimonio (digo yo) de mediana edad y su nieto (sigo diciendo yo). Y yo. Cada uno de nosotros en sus marcas, cada uno de nosotros en sus categorías, pero los siete, más un negro más negro que la tormenta en ciernes, que ha salido de no se sabe dónde, hemos ido llegando ex aequo a la meta, es decir, al paso subterráneo que salva la carretera de la Avenida del Maresme. Y ahí es donde el aguacero se ha desencadenado en todo su esplendor. Menos mal que el entarimado central tenía unas aberturas lo suficientemente anchas como para filtrar el agua, porque los amplios canalones laterales no daban abasto. Menos mal, repito, pues el agua bajaba por las escaleras y las rampas que limitan el paso como debe de bajar en las caratas del Iguazú. Diez minutos hemos estado allí refugiados, hombro con hombro, viendo caer agua; diez minutos en plena alianza de civilizaciones y, lo que es más milagroso, de generaciones. Ha llovido tanto que en alguna de las fotos que he sacado no me extrañaría descubrir, en un fantasmagórico segundo plano, el Arca de Noé. (Si es así, la enviaré a Cuarto Milenio.)
....He regresado a casa contenta, con tu ausencia a mi lado y contenta. Puedo decir ahora mismo, mientras sigue cayendo la lluvia, que ha sido un día bastante aceptable. Esta noche he vuelto a soñar contigo, aita; y he soñado con Salinas, que me ha traído estos versos que tan bien le cuadran a mis paseos:
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¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas...

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14 comentarios:

marisa dijo...

He querido respetar tu silencio...Bel ya me dijo... No sabía qué decir, qué decirte.Ahora leo tu entrada y me emociona saberte aquí de nuevo, "como decíamos ayer", apenas un momento.Te veo con las gaviotas hambrientas, paseando por tu Maresme, levantada y andando. Te mando un abrazo muy, muy, muy fuerte. Y celebro reencontrate.

Maria dijo...

El Mediterráneo que se las sabe todas...
Pero que bien te inspira... Un relato precioso...
Una alegría volver a leer tus escritos. SET

Nómada planetario dijo...

Ante todo me alegro que hayas vuelto al universo "bloguero".
Quien más y quien menos lleva de la mano sus ausencias.
Certera descripción del paisaje.
Saludos.

Juan Luis Seisdedos dijo...

Precioso texto, Mertxe.

Mertxe dijo...

Muchas gracias a todos. Como me decía Olvido desde su casa, todo sigue. Yo sigo, a trancas y a barrancas sigo, y, con vosotros, la marcha será más dulce.

Abracitos...

María Socorro Luis dijo...

Qué bueno encontrarte de nuevo Mertxe.
Me ha encantado volver a disfrutar de tu manera de contar.
"Con tu ausencia y contenta"... Y es que la vida nos golpea, pero nos obliga a seguir mirándola con gafas de colores...

Un abrazo fuerte, fuerte, desde tu mar.

Soco

francisco aranguren dijo...

Ellos se quedan para siempre con nosotros aunque nos falten. Un beso fuerte.

Bel M. dijo...

Hermosísima entrada para regresar. La lluvia, el mar, el viento, y esos encuentros que el azar nos trae a veces, cuando de pronto las distancias desparecen y todo es cálido entre pieles desconocidas. Me pasó hace poco, ¿tal vez el mismo día? guarecida bajo uno de los pocos árboles centenarios que quedan en lo que había sido una tranquila zona residencial de mi ciudad, con unos abuelos y su nieta, varias personas más o menos de mi edad, y unos adolescentes besucones. Cuando pudimos abandonarlo, nos despedimos con sonrisas y buenos deseos. Instantes mágicos... y ese otro que, como dicen Salinas, y de manera diferente pero igual, F. Aranguren, sigue contigo.
Me alegro de leerte.
Un abrazo fuerte, Mertxe.

June dijo...

¡¡¡Qué belleza, de entrada!!!, la tuya y la que has escrito...Me alegra leerte de nuevo y espero poder seguir acompañándote en este tu camino. Una vez tuve un sueño tras la desesperanzadora desazón ante la "ausencia física" de mi aita...: yo estaba en el colegio, tenía 6 años...y lloraba de forma desconsolada porque había perdido mis zapatos en el patio..., entonces llegó, su voz, que no él, y sin tener contacto me dijo: mira, te he traído tus zapatos,están ahí, sobre ese tobogán..cógelos, póntelos y anda...que yo estoy muy bien cariño...y siempre contigo... Noté que me acariciaba el pelo, tal y como solía hacer siempre, sus labios me rozaron: ¡Papá!...le dije suplicante...¡¡estoy aquí...Rosa, ahora ponte los zapatos...estoy feliz y tú también. Me inundó un sensación indescriptiblemente agradable, de sosiego...Y me desperté.

No sé si esto sirve de algo, no sé si sólo tiene sentido para mi...pero no sé...no he podido resistir dejarlo escrito aquí, después de leer tu entrada.

Un beso muy fuerte.

Mertxe dijo...

Todo sirve, June, absolutamente todo. Por mi parte, sigo viviendo como en un sueño, la realidad se me hace muy ardua, incomprensible. A veces, frente al espejo, me digo que ya tengo mucho camino recorrido, que lo he visto casi todo, que mi piel debería estar más curtida. Y me detengo, a un paso de llamarme inmadura. Luego, cuando os leo, quien más quien menos con las mismas experiencias a cuestas, me tranquilizo, me perdono.

Pero que duro esto, amigos míos, que durísimo.

June dijo...

Mertxe, querida, encontrarás el camino de regreso...en su momento...pero un poquito de esfuerzo otorga recompensas, recompensas necesarias, que no superfluas...y nunca sentirlas inmerecidas...porque siempre son merecidas...aunque sólo se consigue disimular vacíos en la vida, ese disumulo se nos hace completamente necesario. De nuevo, un fuerte abrazo.

Glo dijo...

Cada vez me vuelvo más parco en palabras. Digo poco y escribo menos. Prefiero estar presente, escuchar, leer, y si me lo permite mi cabeza, aprender.

Este es un buen lugar para aprender, así que, con permiso, cojo una silla de enea y me siento de nuevo en primera fila.

Mertxe dijo...

Así es, June. Preciamente acabo de 'charlar' un ratito con Pope, que me decía esto: "Lo que es, es como debe ser".

¿Quién puede oponerse a la vida? Tiraremos disimulando como bien dices, tiraremos...

Mertxe dijo...

Mi hermoso Glo...