martes, 30 de junio de 2009

San Martzial jaiak

Hoy martes 30 de junio es San Marcial, el gran día de la muy entrañable ciudad de Irún. Mis mejores recuerdos de infancia se centran en sus fiestas patronales. La casa de mi tía Maritxu y mi tío Bixente -aquel último piso de la calle Fuenterrabía, con su inmenso y mágico balcón corrido- se adueña de mi memoria llenándola de felices imágenes. Allí me 'facturaban' mis padres todos los años, con la maletita bien repleta de mudas y vestiditos (sin olvidar la cinta y la boina rojas que adornarían durante las fiestas cualquier cosa que llevara debajo) para pasar el mes de junio. Mi primos Mari Carmen y Jesusín eran los anfitriones de mi talla. Tenían una tonelada de juguetes y hasta un cuarto propio en el que nos encerrábamos a cal y canto para jugar a nuestras anchas. Cuando llegaban las fiestas, el cuarto de los juguetes se trasladaba literalmente a la calle. Todo Irún era un cuarto de juguetes repleto de caballitos, autos de choque, norias, olas, globos, churros, chucherías... Otro juego, o más bien una aventura, suponían la contemplación del Alarde y la subida a San Marcial. Por las tardes nos esperaban las 'tapas' en el bar del Real Unión y por la noche, antes de los fuegos artificiales, las cenas en la sociedad de mi tío Bautista. Jolines y mecachis... Lástima que de niños no tengamos la capacidad bastante de valorar, además de gozar como nunca jamás volveremos a hacerlo, los momentos que vivimos. Sería como disfrutar dos veces al mismo tiempo de una misma cosa. Sería la leche. Perdón, debí decir la pera, que queda menos escatológico. Pero supongo que la Naturaleza es implacablemente rácana y no permite que el sabor del caramelo que nos manducamos en las jóvenes edades nos inspire toda una tesis existencial. Cada cosa a su tiempo debe de pensar Ella. Y no digo que no tenga razón. A nada que se piense con cierto raciocinio, las tesis son para otras etapas más despobladas y grises, las tesis son el producto de una conciencia disertante, es decir, vieja, es decir, a años luz de un cuarto de juguetes.
....En fin, que de nuevo han estallado los sanmarciales y mi nostalgia, y hoy, a cientos de kilómetros del monte San Marcial, a tantas vidas de distancia de aquella niña que se perdía de vista debajo una boina de dimensiones vizcaínas (¿dónde la compraría mi señora madre?), la romería perdida me duele un poco. En cualquier caso:
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Gora San Martzial!
Gora irundarrak!


....Y gora los niños que hoy viven sin saberlo una de las mejores etapas de su vida.

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11 comentarios:

Bel dijo...

Vaya, no conozco esas fiestas pero puedo reconocer el sentimiento, se llama nostalgia, esa impresión de cuando todo era más brillante y nítido. Ahí estamos, siguiendo como se pueda.
Un beso enorme.

Mertxe dijo...

Otro para ti, Bel.

June dijo...

Es cierto Mertxe, cada cosa tiene su tiempo, pero no es menos cierto que tenemos todo el derecho de vindicar esos momentos e, incluso, de enojarnos.. ¿con ellos? ...por haberse convertido en fugitivos, o en efímeros, como se quiera. Un abrazo. Un texto precioso.

marisa dijo...

Ay Mertxe como me gustan tus textos donde das rienda suelta a los recuerdos y reconstruyes espacios de tu memoria.gracias por compartirlos y gracias por ser como eres.Un besazo para todas las excdlentes mujeres que aquí se reúnen en torno a tus palabras.

Mertxe dijo...

Pues muchas gracias a las dos, vosotras sí que sois formidables.

Besitos nocturnos ya.

Marta Teixidó dijo...

Hola Mertxe,

Tu blog sigue siendo una maravilla; siempre aportando nuevos conocimientos. Y además, nos comentas cosas de tu infancia.

Cuanta razón tienes que de pequeños no sabemos valorar lo que tenemos. Pero así somos los humanos.

Como siempre, encantada de visitarte. Y más ahora que encurentro un buen momento para hacerlo. Aunque hoy sea 1 de julio ¡Gora San Marcial!

Besotes

Mertxe dijo...

Más encantada me siento yo, Marta, con tu visita.

Buenas y calurosísimas noches. (No puedo dormir...)

domi dijo...

J'écris en Français car tu le comprends très bien. San Martzial j'adore, en tant que hendayais j'ai souvent fait ces fêtes. Maintenant par contre je trouve qu'il a trop de monde et ça me saoule, un peu comme les fêtes de Bayonne ou Pampelune. Ou peut-être c'est moi qui me fait vieux !

Merci Mertxe

Mertxe dijo...

Tu as bien raison, Domi. En plus, je crois que, avec le temps (pas seulement notre temps particulier) les fêtes ne sont plus les mêmes, quelque chose a changé... à pire. La massification, les drogues, trop d'alcohol... Je ne suis jamais allée à Pampelune pendant ses fêtes (tant pis pour Hemingway!) parce qu'elles ont personnifié, pour moi, bien sûr, de toujours ce que je ne supportais pas.

Bonjour, Domi, et merci de ta visite.

María Socorro Luis dijo...

Ya te veo, con tu inmensa txapela...

Y gora. Soco

Mertxe dijo...

Estaba monísima (me decían), lo que no sé es cómo me encontraban debajo... jis... jis...