lunes, 30 de marzo de 2009

De "Retornos de lo vivo lejano" (1948-1952).

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               Retornos del amor en las arenas
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    Esta mañana, amor, tenemos veinte años.
Van voluntariamente lentas, entrelazándose
nuestras sombras descalzas camino de los huertos
que enfrentan los azules del mar con sus verdores.
Tú todavía eres casi la aparecida,
la llegada una tarde sin luz entre dos luces,
cuando el joven sin rumbo de la ciudad prolonga,
pensativo, a sabiendas el regreso a su casa.
Tú todavía eres aquella que a mi lado
vas buscando el declive secreto de las dunas,
la ladera recóndita de la arena, el oculto
cañaveral que pone
cortinas a los ojos marineros del viento.


    Allí estás, allí estoy contra ti, comprobando
la alta temperatura de las olas felices,
el corazón del mar, ciegamente ascendido,
muriéndose en pedazos de dulce sal y espumas.
Todo nos mira alegre, después, por las orillas.
Los castillos caídos sus almenas levantan.
Las algas nos ofrecen coronas y las velas,
tendido el vuelo, quieren cantar sobre las torres.


    Esta mañana, amor, tenemos veinte años.





 
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rafael alberti




13 comentarios:

marisa dijo...

Este poema...este poema..."tenemos veinte años". Y la vida está llena de promesas por cumplir y de desengaños.
Un beso preciosa.

Mertxe dijo...

Me coges aquí, teclea que te teclea desde hace ni se sabe, y me alegra especialmente tu visita-

Muy frequitas maresminas tardes, Marisa.

Glo dijo...

Siempre que se habla con nostalgia de los veinte años, me acuerdo que aquella viñeta en la que Mafalda está leyendo "... siempre tenemos veinte años en algún lugar del corazón..." y ella se pregunta (a sus menos de diez): "¿para qué queremos todo ese stock ahí guardado?".

Un abrazo.

Mertxe dijo...

(Las razones que podría darte, mi querida Mafalda...)

Hoy sigue lloviendo, Glo, y el fantasma de mis veinte años futuros me está dando la sobremesa... jajaja...

Bel dijo...

Traidora primavera. Ayer volví a la canción francesa y especialmente a "Hier, encore, j'avais vingt ans", ¿adivinas de quién? Creo que ya te había hablado sobre esta canción.
Besos.

María Socorro Luis dijo...

Buena elección, Mertxe. De lo mejor de Alberti.

El pasado día 26, en el Acuarium, se celebró "I encuentro con la Poesía", en el que participé con Aranguren.

Una tarde preciosa...
Antes de entrar al salón, en la terraza del Acuarium, ante un mar lleno de luz, tal vez un pelín furioso, pensé en ti, y agregué un trocito de tu mirada a la mía.

Saludos marinos.

Mertxe dijo...

Pero qué suerte tienes. Aranguren... la bahía... No sabes lo feliz que me hace saber que te acordaste de mí en medio de tanto esplendor.

Un abrazo, neska.

El Aviador Capotado dijo...

Hoy, brindaré por ti con frías y rubias cervezas al sol y al sur.

Hoy, a la una en punto, recuerda, una en punto, tendremos de nuevo veinte años.

http://www.goear.com/listen/7025b7d/The-Fool-Gilbert-Montange

Montagne, me acompañó a los veinte años, además de una mano y un parque.

Saludos

Mertxe dijo...

Montaigne me sigue acompañando a veces, especialmente con en ese capítulo de sus "Ensayos", 'De l'Amitié', que dedicó a su amigo Étienne de La Boétie.

Y de volver a los veinte años a la una en punto, ten la seguridad de que me emplearé a fondo. Nada se pierde, al contrario, con un poco de suerte yo también podría recuperar aquellas manos...

Mis más alados saludos, Aviador, y gracias por tu brindis.

Marta Montoliu dijo...

Hola Mertxe,

Que bonito poema.Que bonito es tener veinte anyos.... o no?
Es curioso. Cuando tenia 20 no era especialmente feliz. Las inseguridades del post-adolescente, el abismo de la edad adulta que se despliega como una incognita...
Solo mucho despues veo que esos veinte anios si fueron dulces... pero tampoco los mitifico. En la madurez me siento mas comoda :-)
(con todas mis reservas por la palabra "madurez", claro!)
Un beso!

Mertxe dijo...

Pues no, yo tampoco mitifico los veinte, de hecho, tuvieron de todo. Pero... Pero por encima de todo eran lo que nunca más tendremos: juventud e ignorancia, los dos ingredientes que procuran la felicidad. Entonces yo no sabía que era feliz, pero eso no cambia las cosas, lo fui, lo fui tanto que ahora, cuántas veces, por una sola mañana o por una sola hora, desearía tener veinte años.

Marta, guapa, cuánto tiempo sin verte...

Marta Montoliu dijo...

He estado fuera por trabajo... pero he vuelto y de las primeras cosas que he hecho ha sido volver a mi mundo bloggero, que tantas alegrias me da...
Que harias si tu deseo se te concediera y volvieses a tener 20 anyos? Yo a veces me lo pregunto, y todavia no he encontrado la respuesta...

Mertxe dijo...

Sin duda alguna las mismas cosas, Marta. No podemos apartarnos de lo que fuimos, nos repetiríamos punto por punto si nos fuera dado volver. ¿Merecería la pena? Creo que sí. Siempre merece la pena recuperar el esplendor en la yerba. Aunque no lo sepamos ni entonces ni durante el milagro de la vuelta, algo nos quedará de él en la piel, algo suave y fragante, la memoria de la juventud, la vida en do mayor.