miércoles, 25 de febrero de 2009

Ajustando cuentas




Restaurante Txulotxo
Diciembre de 1979

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Era un asunto pendiente, lo reconozco, aunque también puedo decir que nunca hasta ahora sentí la necesidad de enfrentarme a él, ni objetiva ni subjetivamente tuve necesidad de ello, pero hoy ha cambiado el viento, hoy, tras una conversación con un fantasma del pasado, me siento Rastignac ("À nous deux maintenant!") y desde esta colina voy a soltarle a ese inclemente París de los recuerdos todo lo que pienso. Voy a desquitarme en alguna medida, como buenamente pueda, y me conformaré porque sé de sobra que a posteriori las cuentas no pueden ajustarse, y menos tan a posteriori como ahora que ya han pasado veintinueve años y que algunos de los personajes que nos hundieron la vida ya no tiene vida y los que quedan deben de hallarse en muy mala situación física. Deseo piadosamente que también su cabeza, puesto que así la conciencia les habrá concedido un impagable olvido. Los muertos y los lastimosamente vivos son ya inalcanzables, y no me importa, después de todo yo no busco revanchas, no lo hice entonces, no lo haría nunca, me limito a aprovechar el desaguadero emocional que me ha proporcionado la casualidad y porque me ha sorprendido en el momento propicio. Ayer, sin ir más lejos, ni siquiera lo hubiera considerado y el 'asunto pendiente' hubiera seguido pendiente sine die, es decir, para siempre. Esa casualidad ha tenido dos caras: el reencuentro con una querida amiga (de intermitente presencia) y una limpieza general en casa. Una cosa ha llevado a la otra, así de simplemente. Tras el trapo y el plumero le ha tocado el turno a un álbum de fotografías, desbordante, abrumador, ¿por qué iba a respetar la limpieza general a los fantasmas?, así que he tirado a unos cuantos a la basura, y a otros los he indultado. Entre estos están los que me han transfigurado en Rastignac.
....Ajustemos cuentas, sí, aunque sea un poquito. Aunque sea inútil.
....¡Qué poder conservan las sombras! De qué manera pueden dirigir nuestra voluntad, levantarla en armas verbales. Ponerla a sangrar. En esas fotografías me he visto todavía inocente, todavía estúpida hasta el paroxismo. He visto a mis compañeros, muchos de ellos tampoco en muy buenas condiciones y eso no me ha aliviado en lo particular, al contrario, ha exacerbado la contemplación de mi circunstancia. ¿Orgullo? ¿Despecho? Podría ser. Soy humana, demasiado humana según nuestro padre Nietzsche, y la impronta de las humillaciones no se borra nunca de la carne, con suerte se disimula bajo la pátina del tiempo. Pero tan precariamente... Un día cualquiera, el barniz, de pronto, se diluye porque nos hemos descubierto en una vieja fotografía. Un rostro (el de aquel remoto ser que llevó mi nombre) me mira sin afeites, desnudo de malicias, tan desamparadamente ingenuo al borde del abismo, y entonces una rabia pequeñita pero muy tocanarices me atrapa. Me mortifica mi aspecto en aquellos años axiales de mi vida. Quizás, después de todo, la rabia no es tan pequeñita y ha germinado en rencor, y qué importa si así fuera, no hay peligro para nadie, ya no quedan huesos en donde descargar los golpes que nos resarcirían del despotismo, de todos los abusos, de aquella explotación inicua, del acoso moral, del acoso físico. De nuestra propia debilidad consentidora de todos los estragos que sufrimos. En alguna ocasión he pensado en el desastre que nos tocó vivir a todos, incluidos los validos de la empresa, y la pregunta instantánea ha sido ésta: ¿cómo fue posible que ni siquiera la más básica de las conciencias se rebelara ante semejante delirio? Estuvimos en manos de un psicópata, perverso narcisista, inútil, mediocre, paranoico; era un compendio de todas las lacras psíquicas; durante años hostigó impunemente nuestras vidas, durante años intentó borrarnos, aniquilar nuestra inteligencia. Pero ahora está muerto. Es el más inalcanzable de todos. Se ha ido de rositas. Ojalá Villaurrutia tenga razón y entonces la muerte haya permitido la regeneración de esa bestia con apariencia humana, y viva ahora, viva verdaderamente y para siempre... en la nada: la aguja del instantero recorrerá su cuadrante todo cabrá en un instante ... y será posible acaso vivir después de haber muerto.)
....He enviado esas fotografías a C.P., que fue compañera de trabajo y sin embargo amiga (la amiga de presencia intermitente de la que hablaba antes), que lo será siempre, esté cerca o esté lejos, como lo serán otros aunque no hayamos vuelto a vernos. No sé qué efecto le harán, ella es un espíritu limpio y claro que supo salir del pasado con muy pocos rasguños, por eso es muy posible que estas imágenes sólo le hayan provocado la sonrisa comprensiva y próxima a la nostalgia, la sonrisa que añora aquellos días en que nos íbamos de cuchipanda para celebrar cualquier cosa, daba igual, lo esencial era estar juntos y hacer ruido, mucho ruido, tocar como tocaba la orquesta en la empinada cubierta del Titanic para tapar, con nuestra desesperada sinfonía, el estruendo del océano cada vez más cerca de nuestros pies. De todas las personas que conozco ella es la única capaz de sacarle partido a un naufragio, ella lo hizo, disfrutaba sintiéndonos cerca, lo sé aunque nunca lo hayamos comentado, me basta con recordar su risa de entonces, me basta con adivinar su sonrisa mientras lea esto.


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14 comentarios:

Bel dijo...

Me parece, Mertxe, que ya en otra entrada hablabas de ese jefe psicópata. Y no estoy exagerando con el término. Conozco un poco la cuestión porque tuve uno y quise informarme sobre el tema, que está documentado y descrito exactamente cómo era. Aunque otros colegas y yo éramos ya algo mayores que cuando te ocurrió a ti, consiguió de todos modos hacer mucho daño.
Por suerte ya te libraste de él y nosotros también.
Buena noche del sábado, bonica Mertxe.

Mertxe dijo...

Sí, efectivamente, Bel, pero fue como complemnto de otra cosa, algo que me recordaba el escenario de alguna lectura... o algo así. Lo cierto es que, y no puedo negarlo, siempre llevaré este fardo encima. Pesa, pesa mucho, pero creo que he encontrado el ángulo de mi hombro en donde acomodarlo con cierto desahogo. Pero, ya ves..., reaparece mi C.P., reaparecen unas fotos que habré visto tantas veces como a C.P., y va y mi fardo se me cae al suelo, violentamente, casi me da un pie... Esta visto que no tengo condiciones para ser butanera... jajajaja...

Buenos días, neska, te deseo un sereno y hermoso (qué redundancia!)fin del fin de semana.

CRISTINA dijo...

vaya peinado tipo casquete lleva mi madre en esa foto (lo que le fastidiaría a mi tía, peluquera de pro, este comentario).
Os voy a denunciar por perjuicio moral a descendientes, jajaja.

Mertxe dijo...

Iba de Marcelina-pan-y-vina, pero tumadre era, lo será siempre para envidia de las amigas, una señora guapísima, y con un corazón monumental, con lo cual las amigas le perdonábamos que fuera más guapa que nosotras.

Cristina, encantada de conocerte.

Nómada planetario dijo...

En mayor o menor medida todos hemos aguantado mecha en más de una ocasión.
A estas alturas de la película, tal vez lo que más me descorazona es el conformismo sin límites de mis camaradas jóvenes de la facu (los de 4º sobre todo).
Apenas superan los 20 años, ya han tirado la toalla antes de subir al ring, es un combate amañado en el que todo vale con tal de sacar un titulito.
El decanato ya me tiene en el punto de mira, están acostumbrados a una coreografía muy efectiva entonando amén, les sienta mal que alguien le espete la inconstitucionalidad de ciertas maniobras, pero tal como diría Galileo sigo diciendo que la tierra se mueve.
Saludos desde un día revuelto.

Mertxe dijo...

Así es. Por aquellos tiempos estos abusos no tenían nombre, ahora sí, ahora ya han desembarcado en la sociedad los psiquiatras y los psicólogos, ya nos hemos quedado más tranquilos, ya están ganadas las batallas. Ahora sólo falta dejar de ganarlas en el tablero del ajedrez para hacerlo en la vida real.

Es terrible lo que nos pasa. El maltrato sigue campando por sus respetos, antes deíamos que era el Régimen el que lo propiciaba, ¿y ahora?, nunca ha habido más mujeres muertas y apaleadas en todos los sentidos, nunca más jóvenes y viejos apaleados moralmente, nunca una sociedad que debiera andar otros caminos por una mera ley de evolución ha estado tan a merced de los de siempre.

Muy luminosos mediterráneos días, Noma. El Maresme (de momento) es un esplendor.

marisa dijo...

Mertxe, me has dejado con el corazón en un puño. Cuántos pesares somos capaces de llevar en el recuerdo, como un fardo pesado y constante.Mil besos preciosa, y muchos abrazos que hoy estoy deseosa de darlos y recibirlos.

Mertxe dijo...

Pues ésa fue nuestra historia, ésa sigue siendo la de la mayoría. Nada nuevo bajo el sol, pero ¿seremos algún día capaces de orientar nuestra cacareada civilización de las libertades hacia el HUMANISMO? El humanismo de verdad, aquel que coloca al hombre en el centro de todo, o lo intenta, claro, porque ni Cicerón se creyó a sí mismo del todo.

Mi abrazo, querida Marisa, lo tienes vitalicio.

solei pays basque dijo...

Bonjour Mertxe,


Comme vous êtes dans mes liens, je vous donne le mot de passe pour visualiser ma dernière vidéo.
Cordialement

Dominique

Mot de passe : moise5

Mertxe dijo...

Et je t'en remercie, Dominique.

Bonjour et à bientôt.

Glo dijo...

Hoy me toca a mí hacer limpieza, y no hay tarea que me resulte más dura. Porque ordenar o pasar un paño es pesado, pero despertar los fantasmas es ya harina de otro costal...

Un abrazo fuerte desde la lluvia incesante.

Mertxe dijo...

Con escamas os veo...

giovanni dijo...

Había vino y brandy en la mesa... Me gusta la forma en que expresas tu rabia, aunque para ti es más que forma, es tal vez la forma más adecuada para quitarte de algo que siguió molestándote (para siempre?) y me gusta el contrapunto de la amiga con su sonrisa.
Un abrazo

Mertxe dijo...

Para siempre, Giovanni. Hay fardos que nos acompañan toda la vida, pero ya he dicho que el mío ha encontrado un acomodo relativamente cómodo. Soy muy práctica en estas ocasiones.

Encantada de saludarte de nuevo, mon beau Giovanni.