sábado, 7 de febrero de 2009

El retrato de Dorian Grey (fragmento)

    Miró a su alrededor, y vio el puñal con el cual hirió a Basilio Hallward. Lo había limpiado mucho, para que no quedase ni una mancha. Relucía... De igual manera que mató al pintor mataría la obra del pintor y todo lo que significaba. ¡Mataría el pasado, y cuando ese pasado hubiese muerto, sería libre! Mataría al monstruoso retrato de su alma, y privado de sus atroces advertencias, recobraría la tranquilidad. Cogió el cuchillo y lo hundió en el cuadro.
    Se oyó un agudísimo grito y una caída. Aquel grito de agonía fue tan horrible, que los criados, despavoridos, despertaron sobresaltados y salieron de sus cuartos.
    Dos señores que pasaban por debajo, hacia la plaza, se detuvieron mirando la gran casa. Siguieron hasta encontrar un policía, y le trajeron con ellos. Llamó éste varias veces, pero no contestaron. Excepto una luz que brillaba en una ventana de los pisos superiores, la casa estaba en sombra. Al cabo de un rato, el policía se alejó, yendo a situarse debajo de una puerta cochera; allí esperó.
    -¿De quién es esa casa, agente? -preguntó el más viejo de aquellos dos señores.
    -De míster Dorian Grey, caballero -respondió el policía.
    Al irse, se miraron el uno al otro, y soltaron una carcajada.
    Uno de ellos era el tío de sir Enrique Ashton.
   En las dependencias de la servidumbre, los criados, a medio vestir, hablaban en voz baja; la vieja señora Leaf sollozaba, retorciéndose las manos; Francisco estaba pálido como un muerto.
    Al cabo de un cuarto de hora subió a la habitación con el cochero y uno de los lacayos. Golpearon la puerta, sin que nadie les contestase. Llamaron a voces; todo estaba en silencio. Por último, después de haber intentado infructuosamente forzar la puerta, subieron al tejado y bajaron por la claraboya, rompiendo los cristales.
    Cuando entraron, vieron, colgado de la pared, un magnífico retrato de su señor, tal como le habían conocido siempre, en todo el esplendor de su exquisita juventud y de su belleza. Tendido sobre el suelo había un hombre muerto, en traje de etiqueta, atravesado el corazón con un puñal. Su cara estaba llena de arrugas, ajada, repugnante. Sólo por sus sortijas pudieron reconocer quién era...




oscar wilde




5 comentarios:

Bel dijo...

El retrato de Dorian Grey marcó la entrada de mi hijo a la literatura de adultos y a la vez a la gran literatura. Siempre me congratulo de haberla acertado tanto.
Gracias de nuevo por traer estos gratos recuerdos, Mertxe.
Besos.

marisa dijo...

A mí me impresiono tanto ese libro, que nunca olvidaré sus tapas verdes... Lo leí de un tirón y creo que, muchos libros y muchas lecturas después, sigue siendo de lo mejor que he leído.
Un gusto estar aquí con tan grata compañía: Mertxe, Bel y Oscar (Wilde)
Besos muy grandes.

Mertxe dijo...

También estuvo entre mis iniciadores a la alta literatura. Nunca lo olvidaré, y en estos días en que me puede el 'retrovisor' no he podido por menos de traerlo aquí.

Bel, Marisa, muy buenas noches.

Boedarkyss dijo...

Es una magnífica novela, sobre la que han tenido que pasar muchos años, para que obtuviera su merecido reconocimiento. A mí también me trae recuerdos, aunque no hace mucho que la leí.

Un abrazo, Mertxe y cia.

Mertxe dijo...

Otro abrazo para ti, Boedarkyss.