domingo, 22 de febrero de 2009

Baudelaire, mon amour...





Obsesión

Grandes bosques, me asustáis como las catedrales;
Aulláis cual un órgano; y en nuestros corazones malditos,
Cámaras de eterno duelo donde vibran viejos estertores,
Responden los ecos de vuestros De profundis.

¡Te odio, Océano! tus saltos y tumultos
Mi espíritu se los encuentra en él;y esa risa amarga
Del hombre vencido, lleno de sollozos y de insultos,
yo la oigo en la risa enorme del mar.

¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas,
cuya luz habla un lenguaje conocido,
Pues yo busco el vacío y la oscuridad y el desnudo!
Pero las tinieblas son ellas mismas estrellas
Donde viven, brotando de mi ojo por millares,
Seres desaparecidos de miradas familiares.





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6 comentarios:

Bel dijo...

Mertxe, querida:
Tengo en borrador una entrada que se llama "cuatro minutos de odio", que no sé si colgaré al final, pues ya se me está pasando, pero aun así, fíjate si no me habrá gustado hoy, precisamente hoy, este poema.
¡Ah! Baudelaire y las trenzas negras...
Un beso y, como me dijiste un día, sopita y sofá.

marisa dijo...

Pues sí que estamos buenas...Yo tampoco estoy para tirar cohetes de ánimo y Baudelaire cn su rabia y su desánimo nos recuerda que, a veces, los seres que amamos, desaparecen y la belleza nos resulta insoportable. Un abrazo a las dos. Nos cuidaremos y nos regalaremos palabras y afecto que nunca está de más.

El Aviador Capotado dijo...

Donde viven, brotando de mi ojo por millares,
Seres desaparecidos de miradas familiares... Con sonrisa de trípode y gesto de resignación.

(Perdona el atrevimiento de agregar algo a Baudelaire)

Mertxe dijo...

Nada que perdonar, al contrario, mucho agradecimiento.

Saluditos mediterráneos, Aviador.

María Socorro Luis dijo...

Cuando hace mucho tiempo, leí a Baudelaire, quedé alucinada.
Ahora, lo interpreto y lo comprendo mucho mejor.
Cariños. Soco

Mertxe dijo...

Baudelaire fagocita, amiga mía. A mí me tragó hace decenios... jis...