jueves, 15 de enero de 2009

El placer de la vida

Hablar de Madame de Staël es, efectivamente, referirse a la vida. La vida como placer de relación con el otro. De toda su hazaña vital y cultural debemos recordar siempre, y por encima de todo, su arte de la conversación. Ahí, en la palabra, radicaba toda la magia de esta mujer. Ni siquiera sus adversarios y críticos interesados pudieron escapar a su conjuro. En 1800, un tal Fontanes escribió la siguiente pérfida crítica, que luego resultó el mejor de los reconocimientos: "Al escribir, ella creía conversar aún. Los que la escuchan no cesan de aplaudirla; yo no la oía cuando la he criticado... »

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....Nacer, casarse y morir componían toda la historia de nuestra sociedad y estos tres acontecimientos diferían aquí menos que en cualquier otro lugar. Imagínese lo que suponía para una italiana como yo el estar sentada en torno a una mesa de te varias horas al día, después del almuerzo, con el círculo de amistades de mi madre política. Se componía éste de siete mujeres, las más serias de la provincia; dos de ellas eran solteronas de cincuenta años, tímidas como quinceañeras, pero mucho menos alegres que a esa edad. Una mujer le decía a otra: "Querida, ¿cree usted que el agua estará lo bastante caliente para echarla sobre el te? -Querida, le contestaba la otra, creo que sería aún demasiado pronto, porque los caballeros todavía no están al llegar. -¿Prolongarán mucho la sobremesa hoy?, decía la tercera, ¿qué opina usted? -No lo sé, contestaba la cuarta, me parece que la elección del Parlamento debe de tener lugar la semana que viene, y bien podría ser que se quedasen un rato para hablar de ello. -No, intervenía la quinta, creo más bien que están hablando de esa caza del zorro que tanto los ocupó la semana pasada y que debe reanudarse el lunes próximo; sin embargo, creo que pronto acabará la comida. -¡Ah, no lo espero en absoluto!", decía la sexta, suspirando, y se hacía el silencio de nuevo. Yo había estado en los conventos de Italia y me parecían llenos de vida en comparación con este círculo, en el que no sabía qué hacer.
....Cada cuarto de hora se alzaba una voz que hacía la pregunta más insulsa para recibir la más fría de las respuestas. Y el aburrimiento por un momento aliviado volvía a caer con renovado peso sobre aquellas mujeres, que pudieran ser consideradas desdichadas si la costumbre adquirida desde la infancia no enseñara a soportarlo todo.


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9 comentarios:

marisa dijo...

La historia de las mujeres necesita ser más estudiada. Siempre reprimidas, en sus deseos, en sus aspiraciones, en sus capacidades, en sus libertades públicas y privadas. Mujeres como estas fueron un ejemplo y un empuje hasta llegar a lo que ahora disfrutamos. Pero las generaciones no deberían olvidar lo duro que fue el camino (matrimonio, maternidad, convento...)En fin. Me encanta venir aquí y sentir que estoy charlando contigo...
Un enorme abrazo.

Mertxe dijo...

Es recíproco, Marisa, me alegra mucho verte (h)ojeando mis hojas.

Musu bat.

Juan Luis dijo...

Casualmente leo esta temporada Diez años de destierro (memorias), obra póstuma de Madame de Staël. Todo un descubrimiento esta mujer. El libro, tan deliciosamente escrito, es un alegato contra Bonaparte, que la anduvo acosando por toda Europa. Ahora se comprende la inquina del Emperador. Cómo lo pone.
Gracias por traerla aquí, Mertxe.

Bel dijo...

Inteligencia, feminidad y diálogo. ¿Cómo no iban a perseguirla los napoleones del mundo? Gracias de nuevo por ese trabajo de recuperación de voces femeninas realmente inteligentes que estás haciendo.
Un besazo, Mertxe.

Mertxe dijo...

Estoy en ese tramo del camino en que las cosas que dejé atrás me salen al encuentro en cada recodo. Y de qué manera...

Gracias a vosotros.

María Socorro Luis dijo...

De pasada, ojeando tu blog, me gustan tus textos.
Pasaré mas despacio.
Desde Donosti, un abrazo.

Olvido dijo...

No he leído nada de ella, pero si sé que fue una romántica que sintió el derecho a elegir, pero aquel tiempo se la quedó demasiado estrecho.
Aquí las nubes rasgadas por el frío
Un beso Mertxe

Mertxe dijo...

Aquí, yo, rasgada por la tirana burocracia... Algún día contaré mis episodios, que son los de todo el mundo por otra parte, con algunos individuos de bata amarilla que se creen dioses porque les han dado un manto administrativo y un cetro en forma de ordenador. Y que conste que soy del género educado, es decir, sufridor o metafísicamente estoico...

Luminoso Maresme de momento, Olvido, y abracitos, muchos abracitos. Y te preguntaría para cuando más. Tú me entiendes sin duda...

Olvido dijo...

Querida Mertxe, lo cierto es que no tengo ni la más ligera idea;-)
Ahora toca leer, pasear y escribir con mucha calma y poco más.
Un besazo