lunes, 15 de septiembre de 2008

Vuelven sin él...



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Estrepitosos, irreverentes, extravagantes, provocadores... Un exceso para los escenarios de la música y de la vida. Desde sus primeros años, allá por los 70, yo los seguía con un fervor rayano en la idolatría. Antes me había ocurrido con los Beatles e inmediatamente después con los Rollings. Está claro que iba a más. A más y a gran velocidad. Pero es que en aquellos convulsos años correr para recuperar el tiempo perdido era un imperativo categórico. Los acontecimientos políticos y sociales nos habían cogido reciamente por donde sólo se les coge a los incautos. Por sus partes más nobles: la inocencia y su inevitable correlato, es decir, la ignorancia.
....Un novísimo barullo de ideas nos inundaba. Los niños de la posguerra habíamos contraído -así se entendía- una deuda con nosotros mismos. Nos fuimos incorporando a aquel jubileo que clamaba por todas partes libertad-libertad-sin-ira-libertad y que también gritaba otras cosas muy diferentes porque había para todos los gustos. En medio de aquel estruendo que luego dio en llamarse [pre] y [pos] -transición, la juventud más joven y la juventud ya no tanto no olvidaban los otros ruidos. De la agonía del franquismo a la Constitución, nosotros seguimos moviéndonos a ritmo de Queen, ACDC, Led Zappelin... Lo que nos echaran con tal de que tuviera muchos decibelios......Queen formaba parte de aquellos grupos que pusieron patas arriba el rock tradicional. Me tenían subyugada, sobre todo su líder, aquel increíble Freddie Mercury. Su voz electrizaba, era una voz asombrosamente maleable, todo le iba bien, hubiera podido cantar lo que se le antojara, y de hecho lo hizo. Pero su tarea principal era el rock, que revolucionó. Murió de sida el 24 de noviembre de 1991 y dejó encargado que se relanzase su 'Bohemian Raphsody' a fin de recaudar fondos para la lucha contra esta enfermedad.....Su grupo reaparece sin él. Queen y Paul Rodger, el nuevo cantante de la banda, nos traen 'The Cosmos Rocks', álbum dedicado a Fredie Mercury, y en los conciertos que se ofrezcan sonarán 'Bohemian Raphsody' y 'I want to break free'. Dicen que la voz de Paul nada tiene que ver con la de su antecesor, pero estoy segura de que el próximo octubre, cuando tenga lugar el concierto en España, todo el mundo verá y escuchará a Mercury.

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Hierro y acero... ¿vs Venecia?


"¿No es éste, en efecto, un lugar extraño por su singular belleza? Sólo su nombre provoca en el espíritu ideas de voluptuosidad y melancolía. Decid: 'Venecia' , y creeréis oír como un cristal que se rompe bajo el silencio de la luna... 'Venecia', y es como una tela de seda que se desgarra en un rayo de sol... 'Venecia', y todos los colores se confunden en una cambiante transparencia... ¿No es acaso un lugar de sortilegio, de magia y de ilusión?" (Henri de Régnier. 'Esquisses Vénitiennes')

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....Nunca estuve en Venecia y, debo confesarlo, tampoco me urge la visita. Me conformo con sus exegetas, quienes, entregados, distantes o acerbos, siempre acertarán con el retrato de la ciudad, cualquiera que sea la cara que nos ofrezcan. Venecia lo resiste todo. Nada puede minar su encanto. La fealdad es una variante oscura de la belleza. La Venecia maloliente o la Venecia exquisita siempre serán bienvenidas a nuestro imaginario. Entiendo que se la recibe con los sentidos, no hay otra manera de tenerla... si es que alguien, alguna vez, ha logrado semejante proeza. Pero me he dejado llevar. El embrujo de este lugar no concede treguas, y elegir la literatura tampoco es lo más conveniente a la hora de pasar desapercibidos ante ella. Vuelvo, pues, a la noticia.
...."Venise : la passerelle de la polémique" era como la titulaba Le Figaro y, ya desde ahí, empecé a recordar trocitos de Esquisses. Contrastes... Mi cabeza remoloneaba en los contrastres. Me pregunté si un hombre como Régnier, de proverbial elegancia, cuyo exquisito gusto siempre le llevaba acertar en sus apreciaciones, hubiera aceptado este puente de vidrio transparente y acero, estilizado, purísimo en sus líneas, un arco deslumbrante como una súbita irisación. Me temo que no... ¿Venecia contemporánea...? Ni él ni, ¡por supuesto!, el areópago que vela secularmente por la sacrosanta inmutabilidad de la ciudad consentirían tamaño dislate. La hegemonía del pasado es indiscutible y, salvo en contadas -y efímeras- excepciones, nada debe quebrarla.
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Así le va al puente diseñado por el arquitecto catalán Santiago Calatrava. Es cierto que el presupuesto se ha disparado de los 4,5 M€ a los casi 20 M€; es cierto que, la ubicación es demasiado cercana al Puente de los Descalzos (Ponte dei Scalzi); es cierto que la construcción se alarga en el tiempo (12 años), y es cierto que las minusvalías no estaban previstas a la hora de transitarlo. Pero también es cierto que don Santiago tiene la respuesta a todas estas objeciones porque hay una historia detrás de cada problema, algo que explica y justifica puntualmente todo el devenir de la magna obra. ¿Entonces...? Entonces lo de siempre. Venecia querría abrirse a los nuevos tiempos, pero Venecia no se lo permite finalmente, cautiva como está de un pasado que no tolera desafíos. Y el puente lo es. Un importante desafío de 64 metros de largo y 250 toneladas de peso. Aunque, bien mirado, su envergadura seguramente es lo de menos, lo de más es la insultante imagen de modernidad y futuro, la amenaza, en definitiva, de que arrebate protagonismo a los espectros.
.....El que anda muy malhumorado es el señor alcalde de Venecia, don Massimo Cacciari. Al puente le falta, pues, la instalación de acceso para minusválidos. Y han vuelto a retrasarse los trabajos: el 18 de septiembre, fecha prevista para la inauguración con la flamante presencia del presidente del Gobierno, empieza a ser más que dudosa. Es posible que no se corten cintitas y el puente acabe abriéndose al tráfico ('por la puerta de atrás') uno de estos días. "Una vez más, ha dicho el alcalde, Venecia se hace daño ella solita".


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.Hace unos días me entretuve leyendo una noticia que me interesó mucho. Inmediatamente pensé en Régnier, un Régnier que creía olvidado para siempre y que, de pronto, volvió pujante a mi cabeza con sus románticos Apuntes venecianos. ¿Los conocéis? ¿No? Merecería la pena leerlos. Pero leerlos en absoluta soledad y con la mente abierta de par en par, como una ventana a la mañana que se inicia. Las imágenes irán entrando suavemente y sentiremos cómo nos inundan el espíritu con su belleza, esa belleza tan especial en Venecia, tan rara e inquietante en Venecia, que se vuelve opresiva en el laberíntico trazado de sus calles, mitad piedra, mitad agua, para estallar exultante en lo espacios abiertos, mitad piedra, mitad agua, mitad cielo. Régnier es como un ángel redentor de Venecia, pero él no lo sabe, porque nada malo ve en ella. Nada contempla que no responda a un lírica exacerbada y sin embargo necesaria para él, perdidamente enamorado de la ciudad, absolutamente atrapado en su hechizo.