sábado, 13 de diciembre de 2008

VICTOR HUGO

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Lise .
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Yo tenía doce años; dieciséis ella al menos.
Alguien que era mayor cuando yo era pequeño.
Al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas,
esperaba el momento en que se iba su madre;
luego, con una silla me acercaba a su silla,
al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas.
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¡Cuánta flor la de aquellas primaveras marchitas,
cuánta hoguera sin fuego, cuánta tumba cerrada!
¿Quién se acuerda de aquellos corazones de antaño?
¿Quién se acuerda de rosas florecidas ayer?
Yo sé que ella me amaba. Yo la amaba también.
Fuimos dos niños puros, dos perfumes, dos luces.
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Ángel, hada y princesa la hizo Dios. Dado que era
ya persona mayor, yo le hacía preguntas
de manera incesante por el solo placer
de decirle: ¿Por qué? Y recuerdo que a veces,
temerosa, evitaba mi mirada pletórica
de mis sueños, y entonces se quedaba abstraída.
.
Yo quería lucir mi saber infantil,
la pelota, mis juegos y mis ágiles trompos;
me sentía orgulloso de aprender mi latín;
le enseñaba mi Fedro, mi Virgilio, la vida
era un reto, imposible que algo me hiciera daño.
Puesto que era mi padre general, presumía.

Las mujeres también necesitan leer
en la iglesia en latín, deletreando y soñando;
y yo le traducía algún que otro versículo,
inclinándome así sobre su libro abierto.
El domingo, en las vísperas, desplegar su ala blanca
sobre nuestras cabezas yo veía a los ángeles.

De mí siempre decía: ¡Todavía es un niño!
Yo solía llamarla Mademoiselle Lise.
Y a menudo en la iglesia, ante un salmo difícil,
me inclinaba feliz sobre su libro abierto.
Y hasta un día, ¡Dios mío, Tú lo viste!, mis labios
hechos fuego rozaron sus mejillas en flor.

Juveniles amores, que duraron tan poco,
sois el alba de nuestro corazón, hechizad
a aquel niño que fuimos con un éxtasis único.
Y al caer de la tarde, cuando llega el dolor,
consolad nuestras almas, deslumbradas aún,
juveniles amores, que duraron tan poco.
.



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(Versión de Enrique Uribe White)

9 comentarios:

Mertxe dijo...

Buenos días, Gemma, y gracias por acercaros (tú y tu café, que te estoy viendo) por esta tu otra casa.

Bel dijo...

Me ha recordado una novela de Turgueniev (cuyo título ahora no consigo recordar) que habla precisamente de esos juveniles amores y lleva al inicio, como epígrafe, un bello y melancólico poema popular ruso, que transmite exactamente esa melancólica sensación de "never more".
La faceta de novelista en V. Hugo es tan inmensa, que a veces ha quedado olvidada la de poeta e incluso es desconocida la de dibujante. Gracias por recordárnosla.
Un beso.
¿Cómo está hoy el guaperas?

Mertxe dijo...

De un mohíno acerado...

Oye, Bel, esta mañana me he dado una vuelta por tu casa y he visto que decías estar resfriada. Que te cuides mucho, que te pongas calditos y bufandas y sofás.

Bona tarda, maca/Arratsaldeon, polita.

Bel dijo...

Gracias, Mertxe. A eso voy ahora mismo (aunque hoy estoy mucho mejor).
Musu bat, querida.

marisa dijo...

La novela que dice Bel es Primer amor de I. Turgueniev, a mí también me la recuerda...Me gusta tener lugares comunes. Creo que esos amores nunca se recuerdan como realmente fueron sino como quedan en nuestra memoria...
Tenéis unos rincones donde una se siente realmemte bien.
Un abrazo.

Mertxe dijo...

Bel, me alegro de que vayas mejor. Todo está en quererse más que de costumbre (lo malo son los kilitos que se contraen... y te lo dice una delgadita de toda la vida... jis...). Musu bat, bihotza.

::::

Marisa, me alegro mucho de que te encuentres a gusto. A mí me pasó lo mismo cuando descubrí las casas de gente como por ejemplo Bel. Por cierto, te he visitado, pero necesito más tiempo para hacerme con todo ese filón que tienes en forma de blogs. Iré, pero luego no te lamentes... jajaja... es que soy muy plasta...

Bel dijo...

¡Eso, Marisa, gracias! Eres un sol.



Mertxe

Sí quererse y tener una buena excusa para pasar un par de días de "sofapotato" (como dicen en el país de un señor al que le lanzan zapatos por la cabeza).

Lo otro, ya lo pensaré mañana...

Abrazos enormes a las dos.

Glo dijo...

Siempre he sido reacio a mezclar arte y sentimiento. Supongo que como reacción al abuso que de esa combinación hice en la época en la que escuchaba música romántica. Después de esa etapa, traté de eludir toda influencia ajena al puro sonido, hasta el punto de no seguir el libreto en las óperas. Las biografías de los compositores corrieron la misma suerte, con pocas excepciones. Mi formación estética posterior abundó en el alejamiento, hasta el hallazgo de la música electroacústica y muchas de las formas de arte contemporáneo.

Pero llego a este blog y me encuentro de nuevo un agradable y sabio “abandono” a la antigua tentación. Y aunque soy amigo de un acercamiento más frío, no me importa retomar aquella (nunca del todo olvidada) manera de entender el arte.

Mertxe dijo...

Me alegro mucho, Glo, me alegro de todo corazón de que mi blog, que es en gran medida tu trayectoria al revés, te haga volver agradablemente la vista a tu pasado. Yo he sido muy rápido, demasiado, galopaba por las cosas con una prisa infame, queriendo abarcarlo todo a base de picar espuelas. Total, que el paisaje se me hacía borroso, por lo tanto, pobrísimo. Me ha llegado la hora del trote corto, de andar con mis propios pies, de ponerme en manos de mis pies. Disfruto. Te juro que estoy disfrutando como nunca, menos mal, menos mal porque los años me han cogido por sorpresa, como casi todo, ya te digo, así que descubrir la calma de un paseo, poder detenerse largo tiempo a mirar, descubrir a los viejos amigos literarios, a los filósofos, sobre todo a lo antiguos, aquellos que dijeron porprimera lo que ahora se repite y hasta se hace manido de puro manoseo.

Un abrazo, mi Glo.