miércoles, 26 de noviembre de 2008



Las cosas que se van no vuelven nunca,
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡Es inútil quejarse!
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Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.

(Estrofas finales de Veleta, del Libro de Poemas, 1921)

FEDERICO GARCÍA LORCA



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Si se puede ser más que poeta, Federico lo fue. Ni mejor ni peor que otros de su estatura literaria y, sin embargo, algo le hizo diferente, inmenso. Un soplo extraño le habitaba. Más allá de su arte y de su técnica, él brillaba cálido y eterno. Jorge Guillén dice de él en su prólogo a 'Obras completas de Federico García Lorca': "Lo sabe todo el mundo, es decir, en esta ocasión el mundo entero: Federico García Lorca fue una criatura extraordinaria. 'Criatura' significa más que 'hombre'. Porque Federico nos ponía en contacto con la creación, con ese conjunto de fondo en que se mantienen las fuerzas fecundas, y aquel hombre era ante todo manantial, arranque fresquísimo de manantial, una transparencia de origen entre los orígenes del universo, tan recién creado y tan antiguo".
....Mi generación fue una gran beneficiaria suya. Nos descubrió la poesía a todos los niveles, pero creo que quien más quien menos lo ha sido, beneficiario, agraciado. En un cajón secreto de mi casa estaba él, vivía allí, vigilante, atento, siempre preparado para hablarnos. Mi ama lo adoraba. Mi aita lo respetaba. Mi abuela Florentina iba mucho más lejos. Lo tenía junto a sus otros tres ídolos en lo que se consideraba el santuario de la casa, es decir, el dormitorio conyugal. La Virgen de la Merced, desde la cabecera de la cama, con su Niño sonrosado y vivaracho en los brazos, miraba dulce e inquisitivamente a un distraído Pablo Iglesias que colgaba en la pared de enfrente; sobre el tocador, justo bajo el espejo, un cuadrito de madera enmarcaba el bello rostro de mi tía Rosa, muerta de tuberculosis a los veinticuatro años. Y muy cerquita, el Romancero Gitano, una sobada edición en cuya portada aún se adivinaba el gesto travieso en el rostro de Federico. Mi abuela era así. Creía en Dios, creía en la Revolución Pendiente, y creía que su amada hija estaba en el Cielo, charlando con Don Pablo y Don Federico. Diecisiete partos, nueve hijos vivos y dos adoptados. Un año de exilio en Francia. El exilio de las ideas hasta su prematura muerte a los sesenta años. Una hora antes de morir le dijo a mi madre que se iba con sus cuatro amores, a descansar de la vida, a vivir por fin. Y que aquí paz, que mucho ojo con ponerse a llorar como fuentes, que ella había sido feliz en la medida en que se puede serlo en este mundo y que "ya nos veremos en el Valle de Josafat". Mi abuela era una castellana muy flamenca.
....La vi muchas veces con el Romancero entre las manos. Al final de su vida le quedaba muy poca vista y pienso ahora que el libro era más una compañía física que otra cosa. Lo acariciaba largamente. Un amigo. Un amigo muy fiel y complaciente. Se sabía de memoria la mayoría de los poemas, verde que te quiero verde..., aún la oigo con toda nitidez, y su preferido, los caballos negros son... Recuerdo que sus 'nanas' para mis siestas eran esos versos que ella recitaba bajito, con aquella voz tan rota de amor, tan cansada de sentir. Este poema que he puesto hoy también formaba parte de su repertorio. Pero era un repertorio privado. Mi tía Rosa había muerto un 26 de noviembre y hay poemas que sólo deben sonar entre nuestra alma y el alma de los muertos.

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16 comentarios:

Glo dijo...

Muy bella la evocación de esa persona y bellos también los versos existenciales de Lorca.

Últimamente ando enredado con el Unamuno filósofo. La montaña es alta y por ahora me conformo con pasear su falda.

Un saludo.

Bel dijo...

Al inicio de la lectura me he dicho: ¡Qué casualidad! También llevo yo unos días pensando en Lorca. Pero después me he dado cuenta de que no era así exactamente. En realidad pienso en Lorca siempre. Constantemente hay algún verso de Lorca que me ronda. Como para tu familia (otra de tus sugerentes evocaciones) hay algo de Lorca siempre presente en algún rincón de mi memoria que intermitentemente reclama mi atención. Yo creo que no sólo era inmenso, también era superior. Sus palabras se deslizan y ordenan como si hubieran nacido solas, como si se adaptaran a un ritmo creados por y para ellas, como si las metáforas nacieran con la facilidad de lo inevitable. La impresión es la misma que produce Mozart. Todo es/está ahí y reconoces que no podría ser/estar de otra manera.
Un beso de jueves.

giovanni dijo...

Es tal vez raro, pero no tengo ídolo y no puedo admirar como la mayoría de mis amigos admira a alguien. No sé por qué no logre, será un defecto mío?

Me fascina tu abuela y la veo con el Romancero entre sus manos, acariciándolo, su amigo fiel y complaciente.

Y me facina que ella "sabía de memoria la mayoría de los poemas".

Gracias por compartir!

Juan Luis dijo...

Maravillosa evocación, Mertxe. Un retrato admirable.
Un beso.

Mertxe dijo...

Eso es muy cierto, Bel. Lorca es una especie de biblia para el pueblo. En el imaginario de la gente siempre hay algo de él, un verso suelto por la memoria, un poema entero, toda su obra. Si he dicho que nuestra generación fue su gran beneficiaria es porque veníamos inmediatamente después de aquella otra en la que nació y, como es bien sabido, los profetas en su tierra suelen ser raros. Pero la guerra y el triste fin del poeta aceleraron su reconomiento como artista... y como duende. Mi republicana maestra en la primera enseñanza, doña Ignacia, tenía dos amores literarios: don José María Gabriel y Galán y el 'joven'Lorca.
Lorca fue algo así como el Jerónimo que ella gritaba los días en que dábamos literatura. Yo lo conocía de sobra pero muchas niñas no tenían ni idea y, entonces, se producía el milagro de verlas calladitas y soñadoras por unos momentos. Nunca pasó nada. De hecho, don Juan, el sacerdota que venía a hacernos polvo la hora recreo dos veces por semana, también era un entregado al poeta. Sólo por eso le perdoné muchos años después, naturalmente, con carácter retroactivo.

Bel, ma belle, un très beau week-end pour toi.

Mertxe dijo...

Merci, Giovanni, tu es bien gentil!

Mertxe dijo...

Otro para ti, amigo Juan Luis.



(Hoy tenemos un día a la medida de tu cámara... Delicadas cortinas de agua, grises de transparencias azules, viento que susurra...)

Nómada planetario dijo...

Grato homenaje a Lorca, pero sobre todo a tu abuela, debió ser una buena persona.
Como un británico colocó en su lápida del cementerio inglés de Málaga. Fulanito de tal "Hasta luego".
Ese luego siempre está ahí.
Saludos.

Mertxe dijo...

Lo fue, nómada, lo fue.

Buenos días, vecinito mediterráneo.

Olvido dijo...

Magníficos recuerdos, pero claro con ese material...que envidia de abuela Mertxe.
Un beso muy noscturno (suena hasta romántico;-)

Mertxe dijo...

(jis...)

Marta Montoliu dijo...

Gracias por compartir esas historias con nosotros.
Me ha conmovido el retrato de tu abuela. Tantos fueron los exiliados... nos honra acordarnos de nuestros mayores - un ejercicio que parece hacerse muy poco hoy en dia.
Por cierto, detalle. Tu hablas de tu republicana maestra. En mi caso, cuando fui al colegio no sabiamos ni que era la republica. No se mencionaba. Estoy hablando de la educacion que se dio en los 80. Mucha gente confundio el "perdon" con el "olvido" y mi generacion no tiene memoria (no todos por suerte, pero tantos....)
Un dia un maestro pregunto que eran las dos espanyas y en la clase se dijo: la seleccion de futbol y la de baloncesto?... ahi va eso.

Un beso
Marta

Mertxe dijo...

Pues lo cierto es que eso de que era republicana lo supe mucho después de dejar la escuela. Ahora lo menciono porque leer a Lorca en aquellos tiempos, y encima siendo la directora de 'las escuelas nacionales' tenía su mérito. Pero ya te digo que el cureta también le pegaba a Lorca, más exactamente a 'Poeta en Nueva York', y eso que tenía un musolini en forma de superior en la parroquia.

En cuanto a lo de las dos españas, Marta, pues me hace reír... y poco más porque en mi larga experiencia como profa de franchute me he encontrado con cosas estupendas. Por ejemplo, ni idea de quién era De Gaulle, ni idea de Victor Hugo, ni idea de Montesquieu... Y podría seguir, pero es que aquellos universitarios de los años setenta y ocheta y noventa ya serán padres y madres ahora mismo y, espero, lo espero de todo corazón, que se hayan preocupado de ponerse al día por el bien de su prole.

Martita, maca, petonets desde el Maresme.

marisa dijo...

Te sigo los pasos desde el blog de mi recién encontrada y ya admirada Bel y me encuentro un post maravilloso de mi admirado y querido lorca. Ve que tnemosmuchs coas e común.Es un lujo leerte. Un abrazo

marisa dijo...

"tenemos muchas cosas en común" El teclado... Otro abrazo

Mertxe dijo...

Gracias, Marisa.