sábado, 6 de septiembre de 2008

Hierro y acero... ¿vs Venecia?


"¿No es éste, en efecto, un lugar extraño por su singular belleza? Sólo su nombre provoca en el espíritu ideas de voluptuosidad y melancolía. Decid: 'Venecia' , y creeréis oír como un cristal que se rompe bajo el silencio de la luna... 'Venecia', y es como una tela de seda que se desgarra en un rayo de sol... 'Venecia', y todos los colores se confunden en una cambiante transparencia... ¿No es acaso un lugar de sortilegio, de magia y de ilusión?" (Henri de Régnier. 'Esquisses Vénitiennes')

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....Nunca estuve en Venecia y, debo confesarlo, tampoco me urge la visita. Me conformo con sus exegetas, quienes, entregados, distantes o acerbos, siempre acertarán con el retrato de la ciudad, cualquiera que sea la cara que nos ofrezcan. Venecia lo resiste todo. Nada puede minar su encanto. La fealdad es una variante oscura de la belleza. La Venecia maloliente o la Venecia exquisita siempre serán bienvenidas a nuestro imaginario. Entiendo que se la recibe con los sentidos, no hay otra manera de tenerla... si es que alguien, alguna vez, ha logrado semejante proeza. Pero me he dejado llevar. El embrujo de este lugar no concede treguas, y elegir la literatura tampoco es lo más conveniente a la hora de pasar desapercibidos ante ella. Vuelvo, pues, a la noticia.
...."Venise : la passerelle de la polémique" era como la titulaba Le Figaro y, ya desde ahí, empecé a recordar trocitos de Esquisses. Contrastes... Mi cabeza remoloneaba en los contrastres. Me pregunté si un hombre como Régnier, de proverbial elegancia, cuyo exquisito gusto siempre le llevaba acertar en sus apreciaciones, hubiera aceptado este puente de vidrio transparente y acero, estilizado, purísimo en sus líneas, un arco deslumbrante como una súbita irisación. Me temo que no... ¿Venecia contemporánea...? Ni él ni, ¡por supuesto!, el areópago que vela secularmente por la sacrosanta inmutabilidad de la ciudad consentirían tamaño dislate. La hegemonía del pasado es indiscutible y, salvo en contadas -y efímeras- excepciones, nada debe quebrarla.
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Así le va al puente diseñado por el arquitecto catalán Santiago Calatrava. Es cierto que el presupuesto se ha disparado de los 4,5 M€ a los casi 20 M€; es cierto que, la ubicación es demasiado cercana al Puente de los Descalzos (Ponte dei Scalzi); es cierto que la construcción se alarga en el tiempo (12 años), y es cierto que las minusvalías no estaban previstas a la hora de transitarlo. Pero también es cierto que don Santiago tiene la respuesta a todas estas objeciones porque hay una historia detrás de cada problema, algo que explica y justifica puntualmente todo el devenir de la magna obra. ¿Entonces...? Entonces lo de siempre. Venecia querría abrirse a los nuevos tiempos, pero Venecia no se lo permite finalmente, cautiva como está de un pasado que no tolera desafíos. Y el puente lo es. Un importante desafío de 64 metros de largo y 250 toneladas de peso. Aunque, bien mirado, su envergadura seguramente es lo de menos, lo de más es la insultante imagen de modernidad y futuro, la amenaza, en definitiva, de que arrebate protagonismo a los espectros.
.....El que anda muy malhumorado es el señor alcalde de Venecia, don Massimo Cacciari. Al puente le falta, pues, la instalación de acceso para minusválidos. Y han vuelto a retrasarse los trabajos: el 18 de septiembre, fecha prevista para la inauguración con la flamante presencia del presidente del Gobierno, empieza a ser más que dudosa. Es posible que no se corten cintitas y el puente acabe abriéndose al tráfico ('por la puerta de atrás') uno de estos días. "Una vez más, ha dicho el alcalde, Venecia se hace daño ella solita".


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.Hace unos días me entretuve leyendo una noticia que me interesó mucho. Inmediatamente pensé en Régnier, un Régnier que creía olvidado para siempre y que, de pronto, volvió pujante a mi cabeza con sus románticos Apuntes venecianos. ¿Los conocéis? ¿No? Merecería la pena leerlos. Pero leerlos en absoluta soledad y con la mente abierta de par en par, como una ventana a la mañana que se inicia. Las imágenes irán entrando suavemente y sentiremos cómo nos inundan el espíritu con su belleza, esa belleza tan especial en Venecia, tan rara e inquietante en Venecia, que se vuelve opresiva en el laberíntico trazado de sus calles, mitad piedra, mitad agua, para estallar exultante en lo espacios abiertos, mitad piedra, mitad agua, mitad cielo. Régnier es como un ángel redentor de Venecia, pero él no lo sabe, porque nada malo ve en ella. Nada contempla que no responda a un lírica exacerbada y sin embargo necesaria para él, perdidamente enamorado de la ciudad, absolutamente atrapado en su hechizo.

9 comentarios:

Nómada planetario dijo...

La cuestión bajo mi punto de vista es: ¿merece la pena gastar 20 millones de euros del erario para esto?
Seguramente alguno dirá, se trata de una inversión que crea puestos de trabajo y riqueza, para la empresa constructora y el equipo técnico seguro.
A los políticos les da igual, juegan con pólvora ajena, con tal de salir en la foto.
Lo dejo porque estoy muy incisivo ahora.
Un abrazo.

Marta Montoliu dijo...

Hola,

Yo si he estado en Venecia, varias veces. La esperaba maloliente (como tu dices), turistica... y por eso la encontre mejor de lo que esperaba. Recuerdo un concierto de musica clasica - Albinoni - en la iglesia de los santos Giovanni e Paolo Era el dia de Navidad y nevaba. Yo no habia cumplido el cuarto de siglo. Ese momento se gravo en mi mente, en mi corazon. Pese a que se construyan puentes como el de la fotografia, el alma de Venecia sobrevive, y permite que gente como yo atesore memorias intimas que nunca olvidaremos...
Gracias Mertxe, me has hecho recordar algo muy bonito :-)

Marta

Bel dijo...

Físicamente nunca he estado en Venecia, pero ¿quién no tiene un retrato ideal de Venecia? Retrato que ha quedado desbaratado al ver la foto. Sin embargo, no parece que hubiera otra alternativa. Caso de haber construido en el siglo XXI un puente a imitación de... la bella ciudad se les hubiera convertido en un monumento al Kitsch.
Gracias, Mertxe, por obligarme a estas reflexiones. La noticia me había pasado inadvertida y realmente ha merecido la pena reparar en ella.
Un abrazo.

Mertxe dijo...

Jo... Pues a mí me gusta el puente. No lo veo tan disparatado, al menos no en el área en que se ubica. Después de leer vuestras respuestas me he picado ligeramente y entonces me he ido a leer páginas y más páginas de arquitectura y veo que conmigo coincide casi todo el mundo. El disparate lo encuentro en el coste, eso sí que no tiene discusión, pero, por lo demás, ya digo que Venecia deberia permitirse algún que otro desmelene futurista.

(Ahora me darán en el coco, por iconoclasta y eso... jis...)

Glo dijo...

Nunca he estado en Venecia, y creo que, como no me toque la lotería, no iré jamás.

Ese puente de Calatrava tiene una apariencia sobria, poderosa y elegante. Celebro que haya abandonado en ella los "excesos ornamentales" de otras obras suyas.

Respecto al resto de consideraciones, en mi humilde opinión creo que lo mejor es atenerse exclusivamente a valorar la obra terminada. Las batallas presupuestarias, políticas, etc. son comunes a todas y cada una de las construcciones, y doy por sentado que a cualquier empresa que acometemos los seres humanos.

Juan Luis dijo...

El puente parece muy elegante, pero se me hace dificil imaginar a los peatones cruzándolo. La dificultad circulatoria es algo que ya se le ha reprochado a Calatrava, al parecer justificadamente, en otras ocasiones (el puente de Bilbao). Lo considero un asunto grave, al margen de otras consideraciones estéticas. Esa tendencia de este arquitecto a olvidarse de los usuarios siempre me ha hecho mirar con recelo su obra (demasiado barroca para mi gusto).

Mertxe dijo...

Por lo que yo sé de este señor, es cierto que es un tanto recargado, poco 'útil' en fin. Y lo del aeropuerto de Bilbao es evidente que los usuarios no encuentran su espacio. Pero a mí me gustan sus puentes, el de Barcelona, por ejemplo, Bach de Roda, lo encuentro soberbio.

Marta (http://cuaderparaeldialogo.blogspot.com/) dijo...

Hola Mertxe

Hermosas palabras las que ilustran el pie de foto, y que realmente, si uno se deja llevar, penetran en su interior.

Cuando iba a visitar Venecia, pensé en demasiado turístico, demasiado visto. Pero no. La "Serenissima" tiene un encanto y una magia especial. Es una ciudad con esencia de "stravaganza", que capta y perturba al visitante romántico, tanto que no puede dejar de sucumbir a la llamada "enfermedad de Stedenthal"

Y he de confesar que el puente de Calatrava no desentona en absoluto. Es de formas suaves, elegantes y modernas, perfectamente ajustado al entorno. Una apuesta contemporánea en la magnitud del Renacimiento.

Que le faltan accesos para minusvalidos, bueno, eso es el mal de ser mediterráneos, esa inconsciendia que no deja de maldecirnos, pero de la que no podemos huir, pues también la Luz del Mediterráneo nos hace sucumbir a bellezas indescriptibles.

Magnifico post, como siempre,

Besos y hasta la próxima.

Mertxe dijo...

Magnífica tú, Martita conciudadana.