miércoles, 30 de julio de 2008

'Preguntas', una definición magistral de la filosofía


.


Cerca del mar, el mar nocturno y desierto,
Un joven está de pie,
El corazón lleno de pena, el espíritu lleno de dudas;
Sombrío y triste, interroga a las olas:


"¡Oh!... Explicadme el enigma de la vida,
El antiguo y doloroso enigma,
Sobre el cual tantos hombres se han inclinado:
Sabios con gorros de jeroglíficos,
Magos con turbantes y varitas negras,
Cabezas tocadas de pelucas y miles de otras
Pobres frentes humanas bañadas de sudor.
Decidme, ¿la vida humana tiene un sentido?
¿De dónde viene el hombre? ¿Adónde va?
¿Quién vive ahí arriba en las estrellas de oro?"


Las olas murmuran su eterna canción,
El viento sopla, y las nubes pasan,
Las estrellas centellean, indiferentes y frías,
Y un loco espera una respuesta.







______________________________


    HEINRICH HEINE escribió este poema que tanto nos recuerda la mística -y la mítica- de Borges. ¿Hay algo que explique mejor ese máximo quehacer humano que los griegos bautizaron con el nombre de filosofía?
    He vuelto a decir griegos...
   A mediados del primer milenio antes de nuestra era no sólo los griegos hacían preguntas, otras gentes muy distantes en el mapa también interrogaban a las olas intentando comprender... Zoroastro... Buda... Confucio...
    Con los griegos aprendimos a pensar de forma deductiva. La filosofía se organizó como una ciencia a la implacable caza y captura del conocimiento. De su mano, de los efectos de la sistemática reflexión a partir de una realidad dada, llegaron todas las demás ciencias. De Tales de Mileto a Stephen W. Hawking, de Sócrates a Jürgens Habermas. De las raíces de aquel glorioso siglo VI hasta las frondosas hojas de hoy hemos ido entendiendo pequeñas y grandes cosas, y de nosotros mismos, ante todo de nosotros mismos, que somos la fuente de la pregunta, la herramienta que trabaja el misterio.
    También Oriente se interesó en el espíritu del hombre, aunque su filosofía discurriese más por el cómo vivir aquí o el cómo trascenderlo.
    De los unos y los otros somos el producto. Seguimos en la orilla, siempre estaremos ahí, pero qué importa si ya hemos conseguido descifrar algún que otro diminuto secreto y, gracias a eso, conocemos la diferencia entre una piedra y un corazón. Lo esencial es que hemos aprendido a preguntar, y aunque las olas nunca nos revelaránel gran enigma, tenemos razones para creer que somos afortunados.
    Hay un poema de BJORN BJORNSON, 'Psalmo II', que me encanta por su desbocado optimismo. Aquí lo dejo para que nos consuele a todos los locos, mientras esperamos:

.
¡Honremos la primavera eterna de la vida
que todo lo creó!;
hasta lo minúsculo tiene su creación merecida,
Sólo la forma se perdió.
De estirpes nacen estirpes
que alcanzan mayor perfección;
de especies nacen especies,
millones de años de resurrección.
.
¡Alégrate tú que tuviste la suerte de participar
como flor en su primer abril
y, en honor a lo eterno, el día disfrutar
como ser humano
y de poner tu grano
en la tarea de la eternidad;
pequeño y débil inhalarás
un único soplo
del día que no acaba jamás!




2 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Complicado de descifrar el enigma de la vida, del más allá. Por lo menos algunos lo intentaron y marcaron el punto de partida, aunque como alguien dijo (olvidé el autor, quien sólo busca la salida no entiende el laberinto.
Buenas vacaciones.

Mertxe dijo...

Complicado... e imposible para nosotros. Pero hay que indagar, está en nuestra naturaleza, hay que seguir, idea sobre idea, buscando la utópica salida del laberinto.

Muy buenas vacaciones para ti también, Nómada.