viernes, 13 de junio de 2008

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Sonreír con la alegre tristeza del olivo,
esperar, no cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos, doremos la luz de cada día
en esta alegre y triste vanidad de ser vivo.

Me siento cada día más libre y más cautivo
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría.
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría
como sobre la mía que aún es un soplo estivo.

Una sonrisa se alza sobre el abismo: crece
como un abismo trémulo, pero batiente en alas.
Una sonrisa eleva calientemente el vuelo.
Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece.
Todo lo desafías, amor: todo lo escalas.
Con sonrisa te fuiste de la tierra y del cielo.

(De POEMAS ÚLTIMOS)
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Son diez los poemas contenidos en Poemas últimos. Se ha querido que conformen un grupo diferenciado y final, porque, a pesar de que algunos de ellos fueron escritos en la época de Cancionero y Romancero de ausencias, se ha visto por su estilo y el corto espacio en que fueron creados que necesitaban de una presentación aparte.

Miguel Hernández fue un compañero de estudios. Quiero decir que siempre lo tuve muy cerquita, perfectamente avecindado con mis libros de texto y, entre rollo y rollo, solía abrirlo al azar. Era mi Perito en lunas, la ventana por la que asomaba la cabeza para respirar, con nocturnidad y necesidad. Junto a él andaba la generación del 27, se llevaban bien aunque muy poco tenían que ver. En todo caso, como acostumbraba a decir Dámaso Alonso, respecto de los del 27 Miguel era "su genial epílogo". Todos me sirvieron bien en aquellos años, pero el oriolano era muy especial, tan entrañable y humano, tan cercano siempre. Era de mi pueblo.



13 comentarios:

Bel dijo...

Sí, así es Mertxe, entrañable y cercano, pero también con algunos poemas extraordinarios, escritos en este desagradecido país nuestro, devorador de sus mejores hijos.
No hay que olvidarlos.

Mertxe dijo...

Nunca, Bel, nunca. Hay que ser recuerdo que no cesa...

volare1943 dijo...

Hola Mertxe
Donosti, me trae muchos recuerdos, pues durante muchos años por mi trabajo de viajante, había pasado muchos fines de semana, actualmente siempre que puedo intento escaparme y dar una vuelta por ella para quitarme la morriña.
Nafarroa, es vez pase de largo de Pamplona, mi intención es in un par de días por los Sanfermines, no se si me gustara el ambiente y la gran cantidad de gente. Cada día huyo mas de las aglomeraciones, cuando estoy mejor es en sitios solitarios y tranquilos.
Saludos
Carlos

Mertxe dijo...

Kaixo, Carlos.

No sabes lo que me alegra que veas así a Donosti. Verdaderamente es una joyita, y sus alrededores -te hablo incluyendo la parte vasca de Francia- son algo inolvidable. En cuanto a Nafarroa, pues ya te dije que es una maravilla también. En realidad, son dos Navarras las que habría considerar, porque son paisajes muy diferentes. ¿Ir en Sanfermines? Ufff... Siempre me he negado a visitar Pamplona en esas fechas y no solamente porque, como a ti te ocurre, voy prefiriendo la calma sino, sobre todo, porque esa Pamplona no me interesa en absoluto.

Un saludo desde Mataró.

Glo dijo...

Has escrito:"... Todos me sirvieron bien..." y con ello has tocado un punto que me duele especialmente.

¿Para qué comprender el mundo si no se le puede sacar provecho?, ¿de qué me sirve la belleza si no me sirve?

Toda sabiduría cae bajo la sospecha de ser falsa, pues en un naufragio, lo que no flota, por mucho valor que tuviera antes, resulta solamente lastre.

Mertxe dijo...

Mi generación se incorporó tarde a casi todo. Los pocos provilegiados que tuvimos unos inicios (magros, eso sí) nos dábamos por satisfechos con estos amigos que nuestros padres pudieron salvar de la quema... Dejar un libro de texto para mirar a los ojos a Hernández, o Lorca, o Machado... Me sirvieron, me alimentaron, me abrieron horizontes, sobre todo los que quedaban a mi espalda porque mirarlos entonce era igual a terminar siendo una estatua de sal.

Buenos días, Glo, tenemos un espléndido Mediterráneo. Ya era hora.

Glo dijo...

Imaginaba que tratábamos "servicios" diferentes, pero yo arrimé el ascua a mi sardina...

Mertxe dijo...

Confieso que meperdío toa... Lo siento, Glo... jis... jis...

Glo dijo...

Lo siento; es culpa de mi pudor.

Mertxe dijo...

Glup....

Nómada planetario dijo...

La gente conoce mucho más a Lorca que a Hernández, sin embargo disfruto más con este último, sin quitar méritos al granadino.
Saludos.

Luis Miguel Rubio Domingo dijo...

Hoy he leído que MH tenía 'una visión pesimista de la vida' que es como decir que Juana de Arco perecía no estar contenta en la pira.
Más que de pesimismo, Miguel Hernández es ejemplo de resilencia.

Mertxe dijo...

Siento no haber visto tu comentario en su momento, pero es que es casi imposible detectarlos en entradas antiguas. Ahora que ando con el blog 'en obras' lo he visto. Y sí, estoy totalmente de aucerdo contigo en lo de la resiliencia. El pesimismo no va con este tipo de personas, y, además, si lo fuera... cómo no podríamos entenderlo? La cárcel da para eso y mucho más. Pero es que sus poemas en la cárcel, precisamente ahí, en la cárcel y en su enfermedad que lo llevaban a la muerte, son magníficos cantos a la vida.

Muy agradecida por tu visita, Luis Miguel.