domingo, 1 de junio de 2008






      Devociones para ocasiones emergentes

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana
cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada
fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra,
toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio;
o la casa de uno de tus amigos; o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla;
la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas:
doblan por ti.

...

4 comentarios:

Bel dijo...

Hacía un montón de tiempo que no leía a John Donne. Gracias por traerlo aquí y recordármelo. De hecho tampoco he leído tanto de él, pero la antología que publicó una colección que "heredé", la Ocnos, sí que está manoseadísimo, en especial la página con la Canción "The good morrow" (El saludo), creo que uno de los mejores poemas de amor que he leído en mi vida:
"Saludemos ahora
a nuestras almas temerosas, cautas,
que vacilan aún al contemplarse."

Mertxe dijo...

"Muerte, deja al orgullo, aunque algunos te llamen / poderosa y terrible, pues nada de eso eres; / porque aquellos a quienes pensaste que derribabas / no mueren, pobres muertes, pues ni aún puedes matarme."

Seguramente, este fragmento del Soneto 10 es uno de los más conocidos de Donne, además, naturalmente y gracias Hemingway, de ese otro fragmento utilizado en la novela "Por quién doblan las campanas".

Menuda historia la de Donne...

Guillermo (Rincon de un poeta) dijo...

Estas líneas son famosas Mertxe porque, y las leí por vez primera en la plaza de los delfines de Burgos, al adquirir en un mercadillo un ejemplar del famoso libro de Hemingway....., me has hecho retroceder en el tiempo, muchos besos.

Mertxe dijo...

Saluditos mediterráneos, poeta.