sábado, 17 de mayo de 2008

Mahler nació el 7 de julio de 1860 en el seno de una familia numerosa y muy modesta (era el hijo de un posadero) de un pueblecito eslavo. Se dieron cuenta de sus precoces dones cuando tocaba el piano de su abuelo y, empujado por su padre, dio su primer recital a los 10 años.
Desgraciadamente, su padre, de carácter violento, y su demasiado dulce madre se peleaban a menudo. Llegó un día en que una terrible disputa degeneró, y el joven Gutav tuvo que huir de la casa. En la calle se encontró con un hombre que tocaba el órganillo. La animada musiquilla y la tragedia personal influenciaron para siempre al compositor, hasta el punto de encontrar en su Obra sonidos insólitos procedentes de la música foránea, incluso de las bandas de música o charangas.
.
A los 15 años, Gustav Mahler ingresa en el conservatorio de Viena y descubre la música de Wagner, el cual se convertirá en uno de sus compositores preferidos. A los 17, se presenta al concurso 'Beethoven' , en Viena, y compone Le Chant de la plainte. Con gran desesperación ve que la obra no merece ningún premio. Este fracaso le desmoraliza, pues le obliga a dejar su música en segundo plano y trabajar como director de orquesta para ganarse la vida.
.
De todas formas, su carrera se anuncia bastante bien; a los 23 años dirige óperas, y a los 31 es nombrado Primer Director de orquesta en la Ópera de Hamburgo. Sin embargo, cuanto más éxito tiene, de menos tiempo dispone para componer. Necesitó 6 años para escribir su Sinfonía nº 2, llamada 'la resurrección'. Esta obra, acabada en 1894 es una vasta reflexión sobre la muerte y la resurrección, y refleja las preocupaciones del compositor. Para expresar mejor lo que siente, Mahler escoge el canto; para él, la voz humana no era más que un instrumento como los demás dentro de la orquesta. Este procedimiento era inhabitual entonces, solo Beethoven lo había hecho, pero solamente en el final de su última sinfonía.
.
Pero las primeras sinfonías de Maher desconciertan al público; la crítica le reprocha la duración y el hormigueo de ideas y sensaciones contradictorias. Frente al escéptico público de Hamburgo, Mahler detestaba su trabajo en la Ópera, que el calificaba como su prisión. Es entonces cuando se entera de que Viena pronto va a tener necesidad de un nuevo director de orquesta. Sabe que reúne los requisitos, pero sabe también que sus orígenes judíos representan un gran obstáculo. Pero la pasión musical es más fuerte, y decide convertirse al catolicismo. El primero de mayo de 1897, su sueño está realizado: a la edad de 37 años es nombrado director de la Ópera Imperial y Real de Viena. No obstante, este puesto sólo permite a Mahler escribir durante sus vacaciones de verano.
.
Mahler ha revolucionado el concepto de director de orquesta; el director de orquesta moderno es un personaje animado y dinámico, y no un simple manipulador de la batuta. Esta manera de dirigir la orquesta sorprende al público vienés, tanto más cuanto que Mahler le exige que permanezca en la oscuridad durante las representaciones, y prohibe la entrada en la sala a toda persona que llegue tarde. Estas obligaciones inéditas perturbaban un poco a la burguesía y aristocracia vienesa, que venían a la Ópera para ver, pero también para ser vistos. A pesar de sus reticencias, el público de Viena acabó por reconocer que la ópera había entrado en una nueva era.
.
Cada verano, Mahler se iba a descansar a las montañas del sur de Austria, a Mayernick, con su mujer Alma y sus dos hijas. Hizo construir más arriba de su casa una pequeña cabaña, en donde sólo estaban él y su piano. De esta manera, Mahler componía apaciblemente entre dos paisajes y dos paseos por la naturaleza. En 1902 termina su Sinfonía nº 5, donde se dan cita importantes reminiscencias autobiográficas; Mahler había sido víctima de una grave hemorragia seis meses antes, escapando por poco de la muerte. Así pues, esta obra expresa la victoria de la vida sobre la muerte.
.
1907 es un año negro para Mahler. Campañas de prensa a menudo abiertamente antisemitas intentan que sea despedido de su trabajo. Mahler piensa marcharse a los Estados Unidos, donde una nueva carrera parecería abrirse para él. Pero el primer de julio, su hija mayor, María, muere a causa de la escarlatina. Mahler vuelve a pesar entonce en sus Kindertotenlieder, los Chants funèbres pour un enfant mort, escritos en 1902. Este golpe del destino abate a Mahler, que adoraba a su hija; estas obras, surgidas a partir de un texto de Ruckert, cuentan el dolor de un padre que ha perdido a su hijo.
.
Poco tiempo después de la muerte de su hija, un médico viene para atender a Alma, que se ha desmoronado. También Mahler pide ser auscultado. El médico le anuncia que está afectado de una cardiopatía incurable, y que sus días están contados. En diciembre de 1907, sale para Nueva York a dirigir la temporada del Metropolitan Opera, en donde espera obtener la notoriedad entre el público americano. Cada verano vuelve a Viena para dejar sitio al compositor y que repose el director de orquesta. Mahler acepta su destino con serenidad; torturado por su enfermedad, ya no puede dar aquellos paseos por la naturaleza que tanto le inspiraban. Sin embargo, logra escribir dos últimas sinfonías, así como Das Lied von die Erde, que se cuentan entre sus obras maestras. La Sinfonía nº 8, llamada 'de los mil' a causa del número importante de intérpretes requeridos, ha sido la única obra que, en toda su vida, fue verdaderamente ovacionada por el público.
.
Mahler murió el 18 de de mayo de 1911.
.
..
Fuente: MÚSICA ETERNA 


.


______________________________
Arthur Mann se inspiró para su novela La muerte en Venecia (1913) en la vida del compositor austriaco Gustav Mahler, y Luchino Visconti, que tenía dos ídolos declarados, Mann y Mahler, hizo la película Muerte en Venecia (1971). ¿Quién no la recuerda? ¿A quién no le está rondando, nada más mencionarla, el Adagietto de la quinta sinfonía de Mahler, de increíble belleza, que acompaña en un brumoso amanecer la llegada del vaporetto 'Esmeralda' a Venecia? Así empieza la película, y esta primera escena va inmediatamente unida en mi recuerdo a la última, impresionante, durísima. Es la secuencia de la playa. Cuando Aschenbach contempla por última vez a Tadzio entrando en el mar mientras señala un punto en el horizonte como invitándole a que le siga... Retorna el fragmento musical que ha estado presente en toda la trama. Aschenbach tiende la mano para ir tras él, Tadzio es ahora un ángel, 'todo ángel es terrible', dice Rilke, todo ángel es un límite, tras él siempre está la muerte. Se va cerrando el paisaje, la sombra se lo come, sólo queda Tadzio como un punto diminuto en el mar. Muere Aschenbach mientras el maquillaje con el que intentaba una patética e ilusoria juventud se va licuando sobre su rostro...
.....Volvería a ver la película, pero me ha quedado otro recuerdo imposible de borrar: el de haber experimentado una tristeza insoportable. No, no quiero pasar otra vez por eso. Buscando material para este artículo, me he topado con estos versos de Jorge Luis Borges que me vienen muy bien para cerrarlo:

.
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
Un instante cualquiera es más profundo
Y diverso que el mar. La vida es corta
Y aunque las horas son tan largas, una
Oscura maravilla nos acecha,
La muerte, ese otro mar, esa otra flecha
Que nos libra del sol y de la luna
Y del amor. La dicha que me diste
Y me quitaste debe ser borrada;
Lo que era todo tiene que ser nada.
.. 
Sólo me queda el goce de estar triste,
Esa vana costumbre que me inclina
Al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


.
..

9 comentarios:

Olvido dijo...

“Porque la Belleza, Fedro mío, y sólo ella, es a la vez visible y digna de ser amada: es, tenlo presente, la única forma de lo espiritual que podemos aprehender y tolerar con los sentidos. Pues ¿qué sería de nosotros si las demás formas de lo divino, si la Razón, la Virtud o la Verdad quisieran rebelarse a nuestros sentidos? ¿Acaso no pereceríamos y nos consumiríamos de amor como Semele al contemplar a Zeus? La Belleza es, pues, el camino del hombre sensible hacia el espíritu... sólo el camino, un simple medio, mi pequeño Fedro...”.
Mertxe es una maravillosa novela llena de belleza y recuerdo que también tristeza.

Buen día

giovanni dijo...

Escribes, "Mahler detestaba su trabajo en la Ópera, que el calificaba como..." Como qué?

Thomas (Arthur?) Mann se inspiró... y no sé si nosotros nos dejábamos inspirar, llevar o derrumbar (pero eso es demasiado fuerte, no?) por la película y, enfatizado por la peli y sus imágenes, por l'Adagietto. Acabé de hablar sobre l'Adagietto con otra bloguera... Hace dos o tres días (o más?).

Bel poema de Borges.

Buen día

Mertxe dijo...

Von Planten también estuvo presente en el tratamiento de esta obsesión:

'Quien ha contemplado con sus ojos la belleza está consagrado ya a la muerte'.

Egunon, Olvido.

Mertxe dijo...

'La resurrección'...

Gracias, Giovanni, por darte cuenta. ¿Sabes lo que suele ocurrirme aquí? Pues que sin darme cuenta, casi automáticamente, pongo las comillas 'terrestres'... jajaja... y este sistema se las come con todo lo que lleva dentro.

Mertxe dijo...

Perdona, Giovanni, pero resulta que buscando solucionar tu pregunta, me he ido a otra cosa que tampoco había salido, siempre por causa de las dichosas comillas latinas o españolas, o, como te decía en plan de broma antes: terrestres.

Bueno, pues lo que faltaba era esto: ...'que el calificaba como su prisión'.

Juan Luis dijo...

Qué dramatismo tiene la música de Malher que parece querer apoderarse de uno, por las buenas o por las malas. Es impresionante.
Buen artículo, Mertxe.

Mertxe dijo...

Sí, así la siento yo. Ya conocía, aunque no mucho, a Mahler antes de 'Muerte en Venecia', pero el recuerdo de la novela, la atmósfera de la película y la 5ª sinfonía, ese adaggietto, envolviéndolo todo... Desde entonces me lo pienso mucho antes de escuchar a Mahler.

Grises mediterráneos días, Juan Luis.

Bel dijo...

Mertxe,
Vengo del blog de Giovanni y me encuentro con tantas coincidencias... otra bloguera amiga habló hace poco de Mahler y yo le comenté que para mí está asociado para siempre a "Muerte en Venecia".
Y más abajo me encuentro con un poema que hace mucho tiempo memoricé y no he olvidado. Va junto con otro soneto que termina "Un símbolo, una rosa, te desgarra. Y te puede matar una guitarra". Y os encuentro a los tres elucubrando sobre la belleza y el espíritu (algo sobre lo que acostumbro a elucubrar). En fin, como un círculo en espiral, aún hay muchas otras coincidencias (la culpa fue de la sopa de cebolla). Te las contaré cuando vuelva.
Hasta pronto y gracias por Mahler, Mann, la belleza (y los sonetos de Borges).

Mertxe dijo...

De nada, Bel, y encantada de verte por aquí.

Un nocturno saludito.