martes, 15 de abril de 2008

Gabriel y Amparitxu


En octubre de 1946 (el 8 de octubre, fecha importante para mí) conocí a Amparitxu Gastón. Nos entendimos enseguida; nos quisimos muy pronto; y esto fue para mí la resurrección. Salía, con su ayuda y su apoyo, del mundo elucubrante de TENTATIVAS a la difícil y sabrosa realidad. Y así, sin pensarlo demasiado, decidimos fundar una colección de poesía: NORTE. Y montamos una pequeña oficina en un rincón de la Parte Vieja donostiarra: Juan de Bilbao, 4, 3º. NORTE, según pensábamos Amparitxu y yo en aquel momento, debía ser un puente tendido por encima de la "poesía oficial" hacia los entonces olvidados poetas del 27, hacia la España peregrina, y hacia la poesía europea de la que el autarquismo cultural, y la dificultad de hacerse con libros extranjeros, nos tenía separados desde el fin de nuestra guerra. Por eso publicamos, entre los extranjeros, a Rilke, Rimbaud, Blake, Eluard, Lanza del Vasto, Sereni, Mario Luzi, etc. Y entre los españoles, a Leopoldo de Luis, Labordeta, Cela, Cremer, Bleiberg, Ricardo Molina y otros. Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la "poesía oficial". Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los primeros nidos de la "poesía social" fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba.



Historia de mis libros
GABRIEL CELAYA






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Libros publicados en la colección Cuadernos de poesía Norte:

Movimientos elementales; Gabriel Celaya, San Sebastián, 1947.
Cincuenta poemas franceses; Rainer María Rilke, San Sebastián, 1947.
La soledad cerrada, Rafael Múgica; San Sebastián, 1947.
El libro de Urizen, William Blake; San Sebastián, 1947.
Tranquilamente hablando, Juan de Leceta; San Sebastián, 1947.
Huésped de un tiempo sombrío; Leopoldo de Luis, San Sebastián, 1948.
Una temporada en el infierno; Jean Arthur Rimbaud, San Sebastián, 1948.
Tres poemas, Ricardo Molina; San Sebastián, 1948.
La mutua primavera; Germán Bleiberg, San Sebastián, 1948.
La cifra de las cosas, Lanza del Vasto; San Sebastián, 1948.
Cancionero de la Alcarria; Camilo José Cela, San Sebastián, 1948.
La espada y la pared; Victoriano Crémer, San Sebastián, 1949.
El año cero; Jesús Delgado, San Sebastián, 1950.
Transeunte central; Miguel Labordeta, San Sebastián, 1950.
Danza macabra, danza milagrosa; Juan Guerrero Zamora, San Sebastián, 1951.
¡Aglaé!: poemas de salvación (1946-1950); Antonio Milla Ruiz, San Sebastián, 1952.
Poemas; Mario Luzi y Vittorio Sereni, San Sebastián, 1955.



2 comentarios:

Olvido dijo...

Son bonitos los proyectos que nacen de una necesidad social y del corazón.
Todo hubiera sido distinto si algunos, literatos, poetas o pintores no hubiesen ido rellenando esos huecos que habían dejado tan maltrecha a la realidad de entonces.
Un abrazo

Mertxe dijo...

Fueron muchos los ojos que los esperaron. Íbamos a Hendaya y Biarritz a comprar libros españoles, aquella literatura de los 40, 50 y 60 que no se resignaba al silencio o a la deformación. Lo peor estaba en la frontera a la hora de ocultar la mercancía, pero valía la pena, valía la pena...

Un abrazo, guapa.