martes, 23 de mayo de 2017




Fue el domingo por la mañana temprano.

Estaba ahí, todavía lleno de sombras nocturnas, mudo y tan quieto... Pero no era verdad. Sus mil y una vocecitas jugueteban claras entre las yerbas. Y su marcha era veloz, tanto que le hacía parecer detenido como el tiempo.

Pensé en Heráclito el Oscuro, porque yo estaba allí, mirando un río que nunca jamás volvería a ver.




lunes, 8 de mayo de 2017



"La cinquième planète était très curieuse... C'était la plus petite de toutes. Ily avait là juste assez de place pour loger un réverbère et un allumeur de réverbère...." (Le Petit Prince. Antoine de Saint-Exupéry)




A falta de aquel inolvidable cigarrillo, enciendo este minuto y escribo. Esta mañana no me ha pasado nada, en realidad ya no estoy en la edad en que te pasan cosas. Ahora miro mucho y hablo poco, leo cuanto puedo y, si me faltara la música, creo que ya podría ir cerrando la puerta suavemente -adios, fue un placer relativo- y retirarme al salón de los pasos perdidos, en donde se aburren tanto los relojes que ya nadie mira, que acaban por dejar de dar la hora. Natural. A ver qué vida.

Sigo queriendo que llueva, pero la Virgen de la Cueva está de vacaciones y no se entera la tía de que tenemos sed, los campos y yo tenemos mucha sed, aunque no lo parezca por la parte de los campos que de momento disimulan bajo su exultante verdor. Mera pompa, pues yo he visto, al borde de los caminos, árboles abatidos y troceados por la mano del hombre porque, de haber seguido en pie, sus tambaleantes cadáveres ponían en peligro a la gente. Natural. A ver qué vida.
"En avant la France" se ha quedado también en el camino. Pero, lo que son las 'choses', gracias al voto de un impresentable sosias de otros imprensentables de aquí y de allá, todos de signo tan contrario como puede serlo el agua y el vino, resulta que con un nada menos que 34 %. Nada que ver con el cadáver que fue cuando era un mísero 14 %. Natural. A ver qué vida.
"En Marche !", alors- Me voy preparando otro café y luego escucharé a un reencontrado Marc Anthony. Después me adentraré en el quinto planeta ("la cinquième planète était très curieuse...") y encenderé su farol. Traduzco: mi sofá y mi sueñecito de la siesta.


domingo, 16 de abril de 2017





Leíamos ayer...


"El paisaje de mis días parece estar compuesto, como las regiones montañosas, de materiales diversos amontonados sin orden alguno. Veo allí mi naturaleza, ya compleja, formada por partes iguales de instinto y de cultura. Aquí y allá afloras los granitos de los¡ inevitable; por doquier, los desmoronamientos del azar. Trato de recorrer nuevamente mi vida en busca de su plan, seguir una vena de plomo o de oro, o el fluir de un río subterráneo, pero este plan ficticio no es más que una ilusión óptica del recuerdo." 

"Mi padre, Elio Afer Adriano, era un hombre abrumado de virtudes. Su vida transcurrió en administraciones sin gloria; su voz no contó jamás en el Senado. Contrariamente a lo que suele ocurrir, su gobierno de África no lo había enriquecido. Entre nosotros, en el municipio español de Itálica, se agotaba dirimiento conflictos locales. Carecía de ambición y de alegría; como tantos otros hombres que se van eclipsando de año en año había llegado a ocuparse con matemática minucia de las insignificancias a las cuales se dedicaba.También yo he conocido estas honorables tentaciones de la minucia y del escrúpulo. La experiencia había desarrollado en mi padre un extraordinario escepticismo sobre los seres humanos, y en él me incluía siendo yo apenas un niño."

"Roma ya no está en Roma: tendrá que perecer o igualarse en adelante a la mitad del mundo. Estos muros que el sol poniente dora con un rosa tan bello ya no son sus murallas; yo mismo levanté buena parte de las verdaderas, a lo largo de las florestas germánicas y las landas bretonas. Cada vez que desde lejos, en un recodo de alguna ruta asoleada, he mirado a una acrópolis griega y su ciudad perfecta como una flor, unida a su colina como el cáliz al tallo, he sentido que esa planta incomparable estaba limitada por su misma perfección, cumplida en un punto del espacio y un segmento del tiempo. Su única probabilidad de expansión, como en las plantas, hubiera sido su semilla: la siembra de ideas con que Grecia ha fecundado el mundo. Pero Roma, más pesada e informe, vagamente tendida en su llanura al borde de su río, se organizaba para desarrollos más vastos: la ciudad se convertía en el Estado."

"Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... Tratemos de entrar en la muerte con los abiertos..."




(Fragmentos de Memorias de Adriano)


lunes, 10 de abril de 2017


"Amanece otro día en que no estaré invitado | ni a un instante feliz."
('De senectute'. JAIME GIL DE BIEDMA)





Vuelvo de un corto y desasosegado paseo. La Gripe II unida a los trágicos acontecimientos de este fin de semana, más las brumas marinas que empapan las calles, no me han permitido el más pequeño bienestar. Lo primero que he hecho al entrar en casa es atizarme otro Frenadol, que no sé si frena algo pero, al menos, su nombre tiene poder de sugestión bastante como para no renunciar a tomarlo.
El petardazo de Trump (el tío iba en serio), la amenaza del Oso ruso (estos tampoco han disimulado), Estocolmo (qué rabia, ¿verdad, señores...?), Egipto (último bastión europeo)... La muerte repentina de Carme Chacón. El mundo como siempre, no nos engañemos. Es el inútil tráfago de la vida. Pero es así la vida. Es indiscutible e innegociable; viene predeterminada como ciertos programas en nuestros 'pecés'. Ahí afuera las galaxias chocan y se deshacen, todo va a leches en el universo. En el nuestro, esta cosita que a fuerza de minúscula a lo mejor ni existe, todo es conforme a lo que exigen los archivos del sistema.
Creamos o no en el humo, las cosas ocurrirán según lo establecido. Claro que siempre nos quedará el Frenadol, ¿a que sí? O eso o releerse sin descanso El principito. O, también, a Philip Larkin: "¿Para qué sirven los días? | Los días son donde vivimos. | Vienen y nos despiertan | una y otra vez. | Están para nuestra felicidad. | ¿Dónde vivir, sino en los días?"

miércoles, 5 de abril de 2017

Bunbury - Infinito




Hoy han vuelto a bajar las temperaturas y a cubrirse el cielo. En el autobús, todo el mundo menos el conductor se enfrascaba en sus teléfonos móviles. Y yo. El sorprendente Bunbury -'me calaste hondo, y ahora me dueles'-, me despierta algún sueño que otro. Han cambiado los horarios, una faena, nada menos que dos autobuses por hora: uno con escalas, el otro recto a su destino. A través de los cristales, el día plagado de grisuras y paradas de autobús; en la de Garbera, un bebé me saluda chupete en mano; la madre sonríe con desgana y aparta el cochecito no sea que, al arrancar, le chafemos la criatura. Al fin llegamos arriba. Es pronto, me sobran tres cuartos de hora. Hay un 'chiringuito" junto a la rotonda que tiene de todo, hasta cafetería, y allí me voy y pido un cortado que me tomo en la mesa más apartada. Caras serias. Pocas bromas. Periódicos. Más móviles.

Una mujer me sonríe desde la barra. Nos conocemos.

¿Qué tal? Muy bien, ¿y tú? Muy bien también. Pues yo, aquí, visitando a un familiar. Pues yo lo mismo.

Las dos mentimos. Nos conocemos.