martes, 13 de agosto de 2019






Una jornada hecha a mi medida. La textura del aire es más propia del otoño que de un verano ya mediado. Me gusta tanto pasear en estos días tranquilos, lejos del agobio del sol, bajo unos cielos de luz cambiante. Se tiene tiempo de pensar a la manera de los ríos, fluida, despaciosamente, como soñando.
¿Soñaba Joe Cocker? Sin duda, pero no fue a la manera de los ríos y eso, como todo el mundo sabe, al cabo de los años lo destruyó.






martes, 30 de julio de 2019





Un café
mi silla de mirar a ninguna parte
esta música sobre el amanecer

Qué afortunada soy





lunes, 29 de julio de 2019

¿Qué es el mundo en el que abrimos los ojos? ¿Existe realmente?



O tal vez somos nosotros los que nunca llegamos a él, quienes, desde un sueño infranqueable, intuimos su presencia, vemos, durmiendo, la escena que jamás hemos de pisar. Y al llegar a esta involuntaria rima final me vienen a la memoria estos versos del soliloquio de Segismundo: ...el vivir sólo es soñar; / y la experiencia me enseña / que el hombre que vive sueña / lo que es hasta despertar.
Despertar... Qué escalofrío, y sin embargo es el desenlace lógico y llevará consigo una experiencia extraña: habremos soñado nuestra vida, ya sabremos que fue breve y siempre frágil, un barquito de papel bogando por el mar, zarandeado sin piedad y, finalmente, tocado y hundido por alguna ola inesperada. Pero... ¿de qué nos servirá este conocimiento? ¿A quién se lo revelaremos cuando 'abramos' los ojos y ya no seamos un sueño. Y ya no seamos nada. ¿Habrá merecido la pena tanto esfuerzo? A veces pienso que sí, y otras veces pienso que no.
En este punto tan negro vuelvo al derrotado Segismundo de Calderón: ¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son. Es decir, humo.



martes, 23 de julio de 2019

Podemos prepararnos: nada menos que 42º nos esperan ahí fuera. Sobre todo a mí, que tendré que salir a las 3 de la tarde. Es que no me privo.



¿Habrá sido por la canícula que ya hacía densas las sábanas? El caso es que he soñado que estaba en una playa, nadando por unas aguas quietas, sin oleaje, yo, que no sé nadar, y avanzada resuelta hacia el horizonte. Al despertar, estaba muy feliz, muy plena. Seré tonta, si siempre que he soñado con aguas la cosa ha resultado fatal. No porque me ahogue, no precisamente. Pero volviendo al sueño... ¿me estaré acercando al budismo?




lunes, 22 de julio de 2019

Me sirvo un café. Me acerco a Bach. Saboreo a ambos. Mucha paz




Ahí abajo hay unos niños todavía ebrios, oscurecidos, perdidos por sus primeros caminos. Muchos de ellos encontrarán el bueno, o el menos malo porque la vida, ya se sabe, no es el paraíso. Otros seguirán braceando de por vida en la niebla; a veces serán tragados por ella, como los de Alba de Tormes.
Han empezado las magdalenas y Rentería huele intensamente a pis.