miércoles, 11 de octubre de 2017






No me respondes, hermana. He venido ahora a buscarte. Ahora, no tardarás ya mucho en salir de aquí. Porque aquí no puedes quedarte. Esto no es tu casa, es sólo la tumba donde te han arropado viva. Y viva no puedes seguir aquí; vendrás ya libre, mírame, mírame, a esta vida en la que yo estoy. Y ahora sí, en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habrá ni hijos ni padres. Y los hermanos vendrán a reunirse con nosotros. Nos olvidaremos allí de esta tierra donde siempre hay alguien que manda desde antes, sin saber. Allí acabaremos de nacer, nos dejarán nacer del todo. Yo siempre supe de esa tierra. No la soñé, estuve en ella, moraba en ella contigo, cuando se creía ése que yo estaba pensando.

En ella no hay sacrificio, y el amor, hermano, no está cercado por la muerte.
Allí el amor no hay que hacerlo, porque se vive en él. No hay más que amor.
Nadie nace allí, es verdad, como aquí de este modo. Allí van los ya nacidos, los salvados del nacimiento y de la muerte. Y ni siquiera hay un Sol; la claridad es perenne. Y las plantas están despiertas, no en su sueño como están aquí; se siente lo que sienten. Y uno piensa, sin darse cuenta, sin ir de una cosa a otra, de un pensamiento a otro. Todo pasa dentro de un corazón sin tinieblas. Hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla, como aquí, como ahí fuera.






jueves, 21 de septiembre de 2017




De vez en cuando aparece en nuestra vida un libro como éste. Si somos jóvenes, lo leemos descuidadamente, apenas unas páginas, después se guarda; hasta que un día, sin saber por qué, vuelve a caer en nuestras manos y entonces ya somos suyos para siempre. De uno en uno, poca gente, vamos entrando en su espacio. «¿Sabe por qué nunca llegué a la cumbre como escritor? Se lo voy a decir: porque tenía muy poco instinto social." Tal vez estas palabras suyas lo expliquen. 








Considerando la tierra, el aire y el cielo, se apoderó de mí la idea melancólica, irresistible, que me obligó a decirme que entre cielo y tierra yo era un pobre prisionero, que todos nosotros estábamos lamentablemente encerrados ahí, que para nadie existía un camino que condujese al otro mundo, solamente ese camino único que nos lleva a descender al agujero sombrío, en el suelo, en la tumba. ¿He cogido flores para depositarlas sobre mi desgracia?, me pregunté, y el ramo cayó de mi mano. Me había levantado para volver a casa, pues ya era tarde y todo estaba oscuro.



viernes, 15 de septiembre de 2017






"Somos enanos rodeados
de enanos y los gigantes
se esconden para reírse."




Te esperaré, como todas las tardes, en el balcón. Las sombras vendrán y los taxis abrirán su ojo verde a la noche Desde el balcón las gentes son anónimas, menudas y, sin embargo, tú, al venir serás gigantesco y se te verá desde más allá del puente, ese puente desde el cual silva, alguna vez, un tren de miedo y desesperación.
Una tarde yo te esperaba y en tu lugar vino el arco iris: iluminó el cielo insípido con unos colores que daban alegría a todos, una alegría que a mí me parecía incomprensible y, en cambio, si tú hubieras llegado sucio, cansado y hambriento, hubieras sido más hermosos que él, más que el cielo y la luna. Mi corazón hubiera dado brincos locos como si se hubieran acabado para siempre las tormentas, la noche y las nubes oscuras llenas de piedra.
Si al amanecer, cuando nace el sol y mete su cabeza por el listón de la persiana -un listón roto por el tiempo y la desidia-; si al amanecer tú estuvieras a mi lado, el sol dibujaría junto a tus cabellos revueltos un cuadrilátero rojo y, más arriba, un ala del mismo color-

Y yo te miraría.






sábado, 2 de septiembre de 2017




Es inútil llorar bajo la lluvia. Nadie verá tus lágrimas, porque tus sentimientos se los llevará el agua.












Monólogo final del replicante Roy Batty en la película Blade Runner (1982):


"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."











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domingo, 27 de agosto de 2017



"Si algún día no estuvieras del todo, niño, cómo sería eso, cómo sería el mundo, todo él cuarto de juegos abandonado, planeta infantil vacío, el universo reducido a la ausencia de un niño", escribe Francisco Umbral sobre su difunto hijo en Mortal y rosa (1975). 






Mañana, 28 de agosto, se cumplen diez años de su fallecimiento. Nunca me perdí ni un sólo artículo suyo. Me divertían e inquietaban a partes iguales pero, sobre todo, me entusiasmaba esa ácida lírica, siempre presente, siempre latente, en su prosa. En esta obra, que no sé muy bien a qué género pertenece, como no sea al del sollozo feroz.Transcribo aquí el inicio del libro que me reservo para una segunda lectura:




"Cuando me arranco al bosque oscuro de los sueños, a la selva oscura del dormir, y me cobro a mí mismo, me voy lentamente completando. Porque he dejado de interesarme por mis sueños. A la mierda con Freud.

Todo lo que somos, sí, tiene ese revés de sueño, ese cimiento o esa escombrera turbia, y alguien se preguntaba, irónico, por los sueños de Kant, de Descartes, de Hegel. ¿Qué clase de sueños no tendrían esos monstruos de razón? Toda la represión mental de sus sistemas había de tener, sin duda, un revés caótico, doliente y atribulado. Cómo negar la mitad en sombra de la vida, si están ahí los sueños. Hay una época de la existencia en que uno decide ser sólo sus sueños, y el surrealismo es una adolescencia en cuanto que quiere alimentarse de sueños. Hay una madurez, un clasicismo -a cualquier edad de la vida- en que optamos por nuestra razón, por nuestro rigor, por nuestra estatura. Qué más da. Tan pueril es vivir de sueños como de silogismos. Claro que se vive de lo que se puede, y tarda uno en aprender a vivir de realidades, de cosas, de objetos, como viven los seres naturales. El hombre es un ser de lejanías, dijo el otro. Sí, el hombre es un ser de utopías, de distancias, de "proyectos líricos". El hombre tiene que aprender a ser criatura de cercanías, pastor de lo inmediato."







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